<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326</id><updated>2012-02-03T17:07:20.958-08:00</updated><title type='text'>el-sayo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-3301177834684926129</id><published>2012-02-03T17:06:00.000-08:00</published><updated>2012-02-03T17:07:20.966-08:00</updated><title type='text'>La rubia Ferreira en el estadio del padre Martearena</title><content type='html'>Por los altavoces una voz enseña que la lectura es una pasión, igual que el fútbol, y anuncia que en el estadio se están distribuyendo cuentos gratuitos.  Desde la hinchada se descuelga como una bandera el grito de “dale, daleeeé, dale Boooo…..”. No Borges –que no le gustaba para nada el fútbol- sino Boca, que va a enfrentarse en Salta a Santamarina por la Copa Argentina.&lt;br /&gt;Falta una hora para que comience el partido y ya se puede recoger, olvidado en algún escalón,  algún cuento  de Osvaldo Soriano -editado y distribuido por el Ministerio de Educación en las gradas del futbol del verano 2012.&lt;br /&gt;Cree el Ministerio –repleto de buenos propósitos como debe tener un Ministerio- que el público puede disfrutar una buena lectura mientras espera el partido. Pero cuando empiezo a leer  “El penal más largo de mundo”, un joven se aparece por los pupitres de los periodistas e increpa: “¡Eh! ¿Qué piensan hacer aquí durante una hora? ¡Vayan a la conferencia del gobernador!”&lt;br /&gt;Soriano estaba escribiendo  que los jugadores eran lentos como burros y pesados como roperos, y que nadie se podía explicar cómo ganaban los partidos, si jugaban tan mal… No se refería por su puesto al Boca del primer tiempo  -que todavía no lo había jugado-, sino a Estrella Polar, un equipo del Valle de Río Negro de fines de los cincuenta&lt;br /&gt;La frase le hubiera venido de perlas a algún cronista, pero es que los periodistas no suelen  leer…, no suelen leer antes de los partidos, ocupados en cuestiones tan importantes como si el técnico va a parar en la cancha un 4-3-2-1,  o si fulano va jugar de punta o de enganche, o si cuántas horas, minutos y segundos que no juega Román.&lt;br /&gt; El joven comunicador agradece como si fuera un gran favor que algún periodista se llegue a la conferencia donde el gobernador espera sacar su tajada del match promotor del turismo-el deporte-la lectura y los buenos modales: una foto, una frase repetida por los medios nacionales, que le ayude a seguir posicionándose. Verbo que los comunicadores deberían desterrar de una vez por todas, por equívoco y de mal gusto.&lt;br /&gt;“Esta vez Capitanich, con el Boca-River, le ganó por lejos”, comenta a la ligera un colega, mientras deglute un pancho mini. Como dando por sentado que ya no hay fútbol sin política. Ni política sin fútbol. Parece darle la razón el diputado nacional y secretario general de los camioneros, Jorge Guaymás, cómodamente instalado, no en la popular, sino en un palco vidriado con LCD, camiseta de Boca pegada al cuerpo, soñándose Román. Por lo menos se nota que no tiene asesor de vestuario.&lt;br /&gt;De de la promoción de la lectura, la voz del Estadio pasa intermitentemente a publicitar el Sindicato de Comercio, como si se tratase de una empresa que oferta servicios. &lt;br /&gt;“¿Hasta cuándo podrá durar la Copa Argentina? Porque toda la guita para pagar los viajes, los árbitros, la pone la TV Pública, es decir el Estado. Y sólo en  algunos partidos como estos hay recaudación”, reflexiona otro comunicador en diez segundos, antes de abandonarse, por noventa minutos,  al periodismo militante. Militante de Boca.&lt;br /&gt;Para ese momento Soriano  escribe casi en la soledad absoluta:  su partido y  sus jugadores, parecen de un planeta diferente al de Boca, que sale a la cancha en medio de una nube de papelitos plateados lanzados por un cañón contratado por la TV digital, y de un show de fuegos artificiales pagados por el gobierno, y con un caché que Dios y la patria se lo demanden.&lt;br /&gt;El Estrella Polar de Soriano, por el contrario, es un equipo miseria. Su entrenador, “un tipo de traje negro, bigotitos finos,un lunar en la frente, pucho apagado entre los labios, corría junto a la línea de toque” y azuzaba los jugadores con una vara de mimbre cuando pasaban a su lado. Bueno, es un poco más atractivo que Falcioni.&lt;br /&gt;El arquero Díaz tenía casi cuarenta años y el pelo blanco “se le caía sobre la frente de indio araucano”.&lt;br /&gt;Cuenta Soriano que después de jugar mal y ganar, festejaban con botellas de vino refrescadas en tierra húmeda, y más tarde en el prostíbulo de Santa Ana. Como si Santa Ana los tuviera.&lt;br /&gt;Uno de los personajes del cuento es la rubia Ferreira, a quien el gato Díaz corteja mientras se prepara para atajar el “penal más largo del mundo”. En un momento, mientras conjeturaban a dónde se iba a tirar el arquero, la mina le dice al gato. “En esta vida nunca se sabe quién engaña a quién”.&lt;br /&gt;En el Martearena, cuando ya Roncaglia acertó el empate,  todos nos vemos en el mejor de los mundos posibles. La pasión, la lectura, el deporte,  la fiesta popular, la euforia, esas cosas. Pero la frase de la rubia Ferreira lo convierte todo, por unos segundos, en un juego de simulacros. ¿Y si tiene razón, y todo es nada más que un engaña pichanga? ¿Y no es cierto que la pasión nos iguale a todos porque al final cada cual atiende su juego?&lt;br /&gt;Díaz, de Estrella Polar, le ataja el penal a Constante Gauna, disculpen que le cuente el final. Y Orión - el apellido parece que se lo puso Soriano-, a Gáspari. Ya lo vieron mil veces en la tele. Fin del espectáculo, fin del relato.  La gente sale del estadio en medio de la noche. Soriano, desde sus cuentos, sigue relatándonos un futbol  que ha quedado tan lejos de estas copas oficiales  como la estrella polar de este mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-3301177834684926129?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/3301177834684926129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2012/02/la-rubia-ferreira-en-el-estadio-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3301177834684926129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3301177834684926129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2012/02/la-rubia-ferreira-en-el-estadio-del.html' title='La rubia Ferreira en el estadio del padre Martearena'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-8430850585847479790</id><published>2012-01-01T15:02:00.000-08:00</published><updated>2012-01-01T15:03:38.696-08:00</updated><title type='text'>Haciendo a la buena gente</title><content type='html'>Desde la televisión pública, decenas de actores, cantantes y estrellas de pantalla anuncian que han renunciado  al “subsidio” por solidaridad con los que menos tienen y nos invitan a hacer lo mismo. Incluso algunos hacen saber que tienen la suerte de trabajar en lo que les gusta y que tienen un buen pasar.&lt;br /&gt;Defecto profesional, los actores y cantantes representan allí un papel, el de la buena gente, esa que al final del anuncio  el canal público dice que tiene la Argentina.&lt;br /&gt;Son buenos actores. De esos a los que aplaudimos porque nos saben engañar. Están convencidos de lo que representan y nos convencen. Siguen un guión escrito por otros, representan algo que no son, pero les creemos el papel. Nos gusta esto: la vida  sería poco soportable si nadie tuviera la osadía de engañarnos un poco.&lt;br /&gt;De hecho nos conforta saber que habitamos en un suelo que tiene tan buena gente. Que, por ejemplo, deciden  renunciar a ese subsidio por solidaridad con los que más lo necesitan. &lt;br /&gt;No admiten, claro, que fue injusto que durante años el Estado les haya pagado parte de su consumo de luz o gas, a pesar de que tenían más que suficiente en su bolsillo para pagar la factura.  Hacerlo hubiera sido más honesto, pero no  daba con la talla de la buena gente que nos transmite la televisión pública.&lt;br /&gt;No. Lo que dicen estas estrellas es que por solidaridad con los que menos tienen renuncian al subsidio. Practican ahora la virtud con un dinero que recibían del Estado a pesar de que no lo necesitaban.&lt;br /&gt;Por buena gente también se hacen pasar los ricos que no tienen un mínimo de escrúpulos para amasar su fortuna y que con dinero no bien habido practican la beneficencia hacia los pobres. Practican a su manera el engaño: su solidaridad es sólo una pantalla para seguir gozando de sus privilegios.&lt;br /&gt;De hecho, esta política parece haber sido diseñada por uno de esos ricachones: el dinero se redistribuirá sólo en la medida en que los beneficiados con los subsidios  se llenen de buenos sentimientos y practiquen la solidaridad.  Tal vez por ello la campaña se hace para las fiestas de fin de año cuando, como es sabido, todos nos llenamos de tan  buenas intenciones.&lt;br /&gt;Pero estas estrellas que aparecen en pantalla no son esos ricachones. Son simples actores, cantantes, que seguramente han adoptado como un mantra una idea de la presidenta: de qué sirve la libertad, si no hay igualdad.&lt;br /&gt;Por eso una vez que hacen su anuncio vuelven a su pequeña cuadrícula individual en la pantalla que les ha dispuesto la televisión pública. Así los despide. Así tal vez los quiera ver al resto de los argentinos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-8430850585847479790?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/8430850585847479790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2012/01/haciendo-la-buena-gente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8430850585847479790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8430850585847479790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2012/01/haciendo-la-buena-gente.html' title='Haciendo a la buena gente'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-7560170226981414598</id><published>2011-12-19T02:50:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T02:51:50.487-08:00</updated><title type='text'>Las apariciones en el cerro y los pechos de Sophie</title><content type='html'>Suelo quedar profundamente conmovido cuando leo las crónicas de El Tribuno sobre las devociones en el cerro. Y no es que me transformen en un creyente de las apariciones, sino en un admirador de la piedad y  la unción de quienes dirigen el matutino.  “Se consagraron a la Virgen miles de fieles de todo el país”, titulaba  en una edición reciente.  “El altar de la Inmaculada Madre estaba impregnado de aroma de rosas”, dice la crónica, embriagadora. “María Livia irradia el cielo y la luz de Dios porque la Virgen la formó”, ponía para encabezar la entrevista al sacerdote especialista en apariciones.  Las páginas del diario levitan, de tanta devoción. Pero si tiene que hablar de la mujer, el matutino no se anda con medias tintas: bastaba –después de leer las crónicas de las devociones del 9 de diciembre- con “bajar” en la misma pantalla de inicio. Uno se enteraba entonces que “La bebota de GH levantó la apuesta y ahora hizo un topless”. La bajada aclaraba que la mujer “se sacó la parte de arriba de su malla y exhibió sus voluptuosos pechos, dedicando este acto a todos sus fans”.  Victoria Irouleguy se aparecía en video sin túnicas casi  como vino al mundo.  Casi. También el devoto  matutino nos mostraba la cola más bonita de Brasil, “el trasero más impresionante del país”. Y para quienes no habían logrado conmoverse, la página de inicio exhibía los pechos más hermosos del mundo, los de la botinera inglesa Sophie Howard. “Posee las curvas más admiradas por los jugadores de todo el mundo que militan en los principales equipos de ese país”. En tiempos de crisis de la comunicación,  El Tribuno encontró su nicho: con un par de cliks dentro de su sitio se puede pasar de la pasión de la carne, a la más pura devoción. Del vicio a la virtud. Del pecado, al perdón de la culpa. Y viceversas.  Pero no es que el matutino tenga una doble identidad, una espiritual y otra carnal. Porque ellas muestran sus tetas y sus culos, pero el cronista nunca se calienta, a lo más queda admirado. Pretende  que no tiene un cuerpo, ni testosterona: se nos aparece casi como un espíritu que puede impresionarse un poco. Sólo es carnal la mujer que  se exhibe en la fotografía, nunca  el medio que la difunde. Por eso mismo el diario prefiere mostrar  la cantidad –miles- de fieles que se consagran a la Virgen, que informar cuántos visitantes tuvieron el video de la bebota, o las fotos de la botinera. A juzgar por el tono de las crónicas, los directivos del diario son uno más de los veinte mil fieles de toda la Argentina  que se consagraron a la Virgen Inmaculada, nunca unos más  de los mirones de los culos de la miss brasilera ni de las pechos de Sophie Howard. “Hipocresía” es una palabra demasiado pobre para estos casos.  Después de todo,  lo del diario es una expresión más de la moral colonial donde, como decía un historiador,  fornicar no es tan pecado, como decir que fornicar no es tan pecado. Para el matutino no es tan virtuoso ser piadoso, como  confesar  que uno es piadoso. Mostrarse escéptico con las apariciones en el cerro, cuestionar sus mensajes, señalar el lado humano, demasiado humano,  de lo que se pretende divino. En fin, adoptar el talante exactamente contrario al melifluo y solemne del diario respecto de lo que ocurre en el cerro. Eso será el gran pecado, muchísimo más grave, claro, que el de mirar en una pantalla  los bellos pechos de Sophie.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-7560170226981414598?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/7560170226981414598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/12/las-apariciones-en-el-cerro-y-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7560170226981414598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7560170226981414598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/12/las-apariciones-en-el-cerro-y-los.html' title='Las apariciones en el cerro y los pechos de Sophie'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-7758750354381393459</id><published>2011-12-05T11:24:00.000-08:00</published><updated>2011-12-05T11:25:52.400-08:00</updated><title type='text'>La casa natal de Federico</title><content type='html'>(Lo que sigue son las palabras que leí el sábado 3 de diciembre de 2011, en la inauguración de la “casa natal de Federico Gauffin”, en Villa San José, Metán)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de un siglo, tal vez en 1903, un muchacho de unos diecisiete años  saltaba el alambre de la plaza que tenemos ahora enfrente, bordeaba esta vieja casa,  daba un rodeo por los yuyarales que la habían invadido y entraba por una puerta lateral.&lt;br /&gt;Acababa de perder su empleo en un viejo almacén de Metán, luego de que su patrón lo descubriera en un amorío con su hija. &lt;br /&gt; De su padre, en la vieja casona familiar, sólo quedaba el dibujo de unos grotescos payasos con un cigarro en la boca, y unos cuentos que comenzaban allá lejos en Francia. De su madre, apenas el recuerdo del aroma de la sopa, y la voz tierna, casi incapaz de dar órdenes.&lt;br /&gt;El chico estaba llegando a la conclusión de que no había cabida para él en Metán, de que no iba a poder encontrar otro empleo, debido a la mala relación que había tejido en el pueblo. Lo único que podía hacerse era irse, pero antes había buscado reparo en el recuerdo de unos padres, y de una familia ya ausentes.&lt;br /&gt;Todo está narrado en el primer capítulo de “En Tierras de Magú Pelá”.  Antes de salir de esta casa en la que estamos, el muchacho tropieza con un objeto. Era el caballo de madera de su infancia, donde había hecho miles de viajes imaginarios. Permanecía allí, “… con las patas rotas, sin crines ni cola, con los ojos huecos”. “¡Estaba muerto!”, dice sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo había perdido a su empleo y a su familia. No sólo no tenía ya la posibilidad de vivir en el pueblo: también había muerto su infancia. Esta casa  fue en la novela “En Tierras de Magú Pelá” la casa en ruinas donde un chico de 17 años tuvo que hace ese duelo.&lt;br /&gt;¿Quién era ese muchacho? ¿Federico Gauffin, el autor de la novela,  o Carlos Gilbert, su protagonista? Tal vez los dos, porque uno es también lo que se imagina y lo que narra de sí  mismo. La biografía de uno mismo está llena de ficciones acerca de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta casa no sólo fue la casa del duelo de la infancia de Gauffin o de Gilbert. Para un día de inauguración, la idea parece sombría.  Hay otro costado, otra cara de la moneda. &lt;br /&gt;Esta casa por eso mismo es también el kilómetro 0 de un viaje que iba a emprender al día siguiente, un viaje de aventura, de conocimiento, de acumulación de experiencias, tal como tan bien analiza Santiago Sylvester en la introducción de la última edición de la novela.&lt;br /&gt;El capítulo siguiente se inicia con este muchacho comiendo charqui y zapallo asado. El hambre lo había llevado a lo de doña Cruz, alguna anciana vecina de Metán, que demás le dio una mula de su finado marido.&lt;br /&gt;Desde ese pueblito de Metán se emprende entonces un viaje, una aventura: desde la primera  jornada, el Chaco se le va revelando  sin medida, tormentoso,  brutal y también bello.  No tiene esa región demasiadas consideraciones para quienes no saben de sus secretos, pero el muchacho sobrevive gracias a la amistad de un gaucho cuatrero, a quien salva de ser matado por la policía.&lt;br /&gt;Todo lo que le sucede desde entonces a este joven está marcado por una violencia primitiva: el diluvio en el Palmar, el abrazo mortal del oso hormiguero al tigre, el mataco ciego que lo embiste con la fuerza de sus propios tormentos, las manifestaciones de amor de una mataca que lo voltea y le araña la cara, la matanza de una tribu de aborígenes por órdenes de un teniente despechado. Pero también esta región le revela una belleza ageste, como el de la laguna de Suri Pintao, o el espectáculo de una pesca aborigen sobre el Pilcomayo.&lt;br /&gt;Gauffin lo va contando con la inocencia de quien lo ve todo por primera vez: describe los gauchos y al resto de los personajes tales como se les van apareciendo, sin pintarlos demasiado  ideales, sin disculparlos, pero también sin condenarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte años se queda Gauffin a orillas del Pilcomayo. Allí además, además de casarse con Antonia Paz y tener hijos,  de sobrevivir junto a los grupos aborígenes y los primeros criollos que migraron a esa región, lee con avidez cualquier recorte de revista, cualquier libro que llegaba a esos desiertos, o garabatea algunos versos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresa a Salta, veinte años después, a tiempo para encontrarse con Juan Carlos Dávalos, y escribir sus novelas. Trabaja de periodista y dirige el diario Norte. Muere en 1937, en algún inmueble de la calle Balcarce,  cerca de la estación de trenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de sus nietos, pues, lo conoció personalmente.  De allí que su memoria familiar se haya conservado sobre todo por los recuerdos de sus hijos transmitidos a sus propios hijos y, claro, por los propios libros de Federico y la referencias de mundo cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gauffines son legión ahora, a las puertas de 2012, cuando se han cumplido 125 años de su nacimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no falta el día en que uno de ellos, nieto, bisnieto,  tatariento o chozno, tome  un recorte de de diario y lo lea con la misma avidez que lo hacía Federico a orillas del Pilcomayo. O se interne en el Chaco para mirar los madrejones. O escriba un cuento, o un artículo en un diario. O cometa algunos versos. Formas de afrontar de cada uno sus propios duelos  y de recorrer estos días  tormentosos y bellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-7758750354381393459?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/7758750354381393459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/12/la-casa-natal-de-federico_05.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7758750354381393459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7758750354381393459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/12/la-casa-natal-de-federico_05.html' title='La casa natal de Federico'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-8801821850768301219</id><published>2011-11-02T13:42:00.001-07:00</published><updated>2011-11-02T13:43:12.733-07:00</updated><title type='text'>El bolsillo proscrito</title><content type='html'>Corren malos tiempos para el bolsillo. No porque la crisis económica los haya hecho enflaquecer. Todo lo contrario: Mitre,  Rosas,  Sarmiento y hasta Roca siguen mirando hacia no se sabe dónde  desde papeles cada vez más gastados. Signo de que continúan su trajín diario de pantalón en pantalón. &lt;br /&gt;¿Cuántos bolsillos argentinos, me pregunto en mis horas más filosóficas, conocen nuestros próceres, desde  los de seda, a donde sólo se guarda lo justo para dejar la propina al garzón del hotel cinco estrellas, o de tela de guardapolvo, con miguitas y algunas pelusas, de las que el  alumnito saca, ansioso, las cinco guitas que vale el sánguche de salame y queso?&lt;br /&gt;El mal momento que está pasando el bolsillo comenzó cuando algún envidioso del triunfo electoral ajeno se las tomó con el de los más pobres. “Seguramente han votado con el bolsillo”, sentenció, imaginando que con tamaña afirmación ponía bajo irremediable sospecha  los resultados electorales del 23 de octubre. &lt;br /&gt;Como si eso hubiese sido una descalificación inaceptable, un agravio, enseguida salieron unos curas –lo contó  Página 12 en su edición dominical- para negar rotundamente que los pobres hayan votado con el bolsillo, y en cambio afirmar que lo habían hecho con el corazón. &lt;br /&gt;El bolsillo quedó en medio de la balacera post electoral y terminó perdiendo. &lt;br /&gt; Perdió el poco respeto que le quedaba.  Aún más, fue proscripto electoralmente: si continúa la tendencia, el día de las elecciones deberá  limitarse a guardar el DNI, y estará conminado a no opinar, no decir lo suyo, so pena de que el voto de su dueño sea inmediatamente impugnado por interesado, vil, despreciable, abyecto.&lt;br /&gt;Votar con el bolsillo será un crimen electoral mucho más grave que difundir una encuesta de boca de urna a las 17.59 del domingo, o entregar un voto a dos cuadras de una mesa.&lt;br /&gt;Tal vez haya sido la intervención de aquellos curas lo que haya echado algo de luz sobre las razones de la mala prensa del bolsillo.  Nada más la comparación con el corazón lo empieza a dejar en una posición desfavorable.&lt;br /&gt;Desde hace siglos, la humanidad no se ha contentado con que el corazón bombee sangre. Como si esa no fuera una función que le exige dedicación 24 horas al día, le ha hecho también sede y guardián de los más elevados sentimientos humanos.  Esto ha hecho muy conveniente que cualquier acción humana que quiera ponderarse se motive en el corazón.&lt;br /&gt;Y tal tendencia ha sido simultánea con  unas veces soterrada, otras manifiesta, denigración del bolsillo. Si el corazón se convertía en el símbolo de lo espiritual y generoso, el bolsillo se convirtió en la huella de lo interesado, egoísta y material.&lt;br /&gt;Tampoco, es cierto, ayudó al bolsillo su ubicación en el pantalón masculino: casi en la entrepierna, muy cerca de lo que desde Adán se tapa y no se nombra, por impuro. Se entiende que aquellos curas lo hayan maltratado tanto.&lt;br /&gt;Tanta mala prensa no parece fácil de remontar.  Tal como están las cosas, parece más posible que los jóvenes de 16 años sean habilitados para votar, que se admita que el bolsillo opine libremente el día de las elecciones.  &lt;br /&gt;En realidad, no puede con su genio, lo hace siempre. Lo que parece que  no está permitido es admitirlo. El bolsillo opina siempre y más de una vez decide el voto.  Sólo falta reconocerle formalmente ese derecho. Reconocerle también su derecho a acertar. Y a equivocarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-8801821850768301219?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/8801821850768301219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/11/el-bolsillo-proscrito_02.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8801821850768301219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8801821850768301219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/11/el-bolsillo-proscrito_02.html' title='El bolsillo proscrito'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-956768554837134130</id><published>2011-11-02T13:42:00.000-07:00</published><updated>2011-11-02T13:43:11.932-07:00</updated><title type='text'>El bolsillo proscrito</title><content type='html'>Corren malos tiempos para el bolsillo. No porque la crisis económica los haya hecho enflaquecer. Todo lo contrario: Mitre,  Rosas,  Sarmiento y hasta Roca siguen mirando hacia no se sabe dónde  desde papeles cada vez más gastados. Signo de que continúan su trajín diario de pantalón en pantalón. &lt;br /&gt;¿Cuántos bolsillos argentinos, me pregunto en mis horas más filosóficas, conocen nuestros próceres, desde  los de seda, a donde sólo se guarda lo justo para dejar la propina al garzón del hotel cinco estrellas, o de tela de guardapolvo, con miguitas y algunas pelusas, de las que el  alumnito saca, ansioso, las cinco guitas que vale el sánguche de salame y queso?&lt;br /&gt;El mal momento que está pasando el bolsillo comenzó cuando algún envidioso del triunfo electoral ajeno se las tomó con el de los más pobres. “Seguramente han votado con el bolsillo”, sentenció, imaginando que con tamaña afirmación ponía bajo irremediable sospecha  los resultados electorales del 23 de octubre. &lt;br /&gt;Como si eso hubiese sido una descalificación inaceptable, un agravio, enseguida salieron unos curas –lo contó  Página 12 en su edición dominical- para negar rotundamente que los pobres hayan votado con el bolsillo, y en cambio afirmar que lo habían hecho con el corazón. &lt;br /&gt;El bolsillo quedó en medio de la balacera post electoral y terminó perdiendo. &lt;br /&gt; Perdió el poco respeto que le quedaba.  Aún más, fue proscripto electoralmente: si continúa la tendencia, el día de las elecciones deberá  limitarse a guardar el DNI, y estará conminado a no opinar, no decir lo suyo, so pena de que el voto de su dueño sea inmediatamente impugnado por interesado, vil, despreciable, abyecto.&lt;br /&gt;Votar con el bolsillo será un crimen electoral mucho más grave que difundir una encuesta de boca de urna a las 17.59 del domingo, o entregar un voto a dos cuadras de una mesa.&lt;br /&gt;Tal vez haya sido la intervención de aquellos curas lo que haya echado algo de luz sobre las razones de la mala prensa del bolsillo.  Nada más la comparación con el corazón lo empieza a dejar en una posición desfavorable.&lt;br /&gt;Desde hace siglos, la humanidad no se ha contentado con que el corazón bombee sangre. Como si esa no fuera una función que le exige dedicación 24 horas al día, le ha hecho también sede y guardián de los más elevados sentimientos humanos.  Esto ha hecho muy conveniente que cualquier acción humana que quiera ponderarse se motive en el corazón.&lt;br /&gt;Y tal tendencia ha sido simultánea con  unas veces soterrada, otras manifiesta, denigración del bolsillo. Si el corazón se convertía en el símbolo de lo espiritual y generoso, el bolsillo se convirtió en la huella de lo interesado, egoísta y material.&lt;br /&gt;Tampoco, es cierto, ayudó al bolsillo su ubicación en el pantalón masculino: casi en la entrepierna, muy cerca de lo que desde Adán se tapa y no se nombra, por impuro. Se entiende que aquellos curas lo hayan maltratado tanto.&lt;br /&gt;Tanta mala prensa no parece fácil de remontar.  Tal como están las cosas, parece más posible que los jóvenes de 16 años sean habilitados para votar, que se admita que el bolsillo opine libremente el día de las elecciones.  &lt;br /&gt;En realidad, no puede con su genio, lo hace siempre. Lo que parece que  no está permitido es admitirlo. El bolsillo opina siempre y más de una vez decide el voto.  Sólo falta reconocerle formalmente ese derecho. Reconocerle también su derecho a acertar. 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El pueblo, dice, quiere quitarle los clavos a Jesús el Nazareno. Quiere que no sufra más.&lt;br /&gt;El poeta se resiste a cantarle a ese Jesús del madero. Y quiere cantarle al que anduvo en la mar. Unos versos que suenan discordantes en una Salta que, según aseguran quienes custodian su tradición, la devoción al Crucificado del Milagro es uno de los elementos que logran la mayor cohesión cultural de Salta.&lt;br /&gt;¿Cómo Sacristán iba a recitar esos versos en unos días  en que se exaltaba el  acontecimiento que se pretende constitutivo para la cultura de los salteños, esto es, la intervención del Crucificado para calmar los temblores de la tierra? ¿Cómo, a metros no más del templo, alguien podía decir que no puede ni quiere cantar al Jesús del Madero, sino al que caminó sobre las olas del mar?&lt;br /&gt; ¿Y cómo lo iban a aplaudir?&lt;br /&gt;Es posible que esas preguntas, y no los dictámenes de una vieja ordenanza, hayan determinado la decisión de hacerle mudar su espectáculo: en el centro mismo de la ciudad y en ese momento “fundacional” sólo hay  lugar para la “cultura salteña”, no para la expresión creadora de un artista.&lt;br /&gt;Pero las imágenes de Jesús parecen inacabables. Si es así, las versiones de la cultura salteña también lo serían.&lt;br /&gt;Lo probaría un reciente hecho literario que enlaza con una vieja obra de arte, tan antigua tal vez como las imágenes del Milagro.&lt;br /&gt; En su libro “La palabra y”, presentado durante los primeros días de septiembre en el Complejo de Bibliotecas de Salta, Santiago Sylvester le hace unos versos a un “Cristo pisando uvas” representado en un cuadro colgado a un costado de la Iglesia de La Viña. &lt;br /&gt;Es un Cristo cuzqueño que no calma terremotos, ni anda sobre sobre las olas de la mar, sino que camina sobre uvas: hace vino patero. Es cierto, dice Sylvester en su poema, que las pinceladas de ese pintor desconocido mencionaron el drama y su liturgia,  “pero la impresión es que ahí/ hay amor directo por la vida, gozo en el acto, además/ de la felicidad alegórica del vino”.&lt;br /&gt;La tela cuzqueña le dejó la impresión de que ese obrero artesanal “no viene a recriminarnos: no esconde segundas intenciones/, ningún chantaje metafísico, /ninguna amenaza: la redención es supletoria: aquí/ manda la vida, no el final;/ no hay noticias de postrimerías”.&lt;br /&gt;Este “Cristo pisando uvas” de la iglesia de La Viña permanece arriba de un confesionario, casi en penumbras.  Quedó en los márgenes de la cultura salteña. Pero el asombro y el estremecimiento interior del poeta lograron, por un momento,  sacarlo de un olvido que ya lleva siglos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-307922197845656547?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/307922197845656547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/10/tres-cristos-en-setiembre_5115.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/307922197845656547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/307922197845656547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/10/tres-cristos-en-setiembre_5115.html' title='Tres Cristos en setiembre'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-1785010630880336281</id><published>2011-10-01T16:36:00.000-07:00</published><updated>2011-10-01T16:37:27.878-07:00</updated><title type='text'>Tres Cristos en setiembre</title><content type='html'>No debería pasar sin reflexión la mudanza obligada, durante la novena del Milagro, del espectáculo de José Sacristán sobre la poesía de Antonio Machado.&lt;br /&gt;Tal vez el apellido del actor estaba acorde con la época y el lugar donde quería recitar, pero no el contenido de los versos.&lt;br /&gt;Las culpas, los yerros, el castigo, el terremoto, la aflicción, el duelo: todas esas experiencias conforman el requisito indispensable para el clima cada vez más penitencial de la novena de septiembre en torno a un Crucificado, cuyo dolor sólo se explica por las culpas de los fieles.&lt;br /&gt;Machado,  en cambio, escribe que en Andalucía, también para la primavera, el pueblo anda pidiendo escaleras para subir a la cruz. El pueblo, dice, quiere quitarle los clavos a Jesús el Nazareno. Quiere que no sufra más.&lt;br /&gt;El poeta se resiste a cantarle a ese Jesús del madero. Y quiere cantarle al que anduvo en la mar. Unos versos que suenan discordantes en una Salta que, según aseguran quienes custodian su tradición, la devoción al Crucificado del Milagro es uno de los elementos que logran la mayor cohesión cultural de Salta.&lt;br /&gt;¿Cómo Sacristán iba a recitar esos versos en unos días  en que se exaltaba el  acontecimiento que se pretende constitutivo para la cultura de los salteños, esto es, la intervención del Crucificado para calmar los temblores de la tierra? ¿Cómo, a metros no más del templo, alguien podía decir que no puede ni quiere cantar al Jesús del Madero, sino al que caminó sobre las olas del mar?&lt;br /&gt; ¿Y cómo lo iban a aplaudir?&lt;br /&gt;Es posible que esas preguntas, y no los dictámenes de una vieja ordenanza, hayan determinado la decisión de hacerle mudar su espectáculo: en el centro mismo de la ciudad y en ese momento “fundacional” sólo hay  lugar para la “cultura salteña”, no para la expresión creadora de un artista.&lt;br /&gt;Pero las imágenes de Jesús parecen inacabables. Si es así, las versiones de la cultura salteña también lo serían.&lt;br /&gt;Lo probaría un reciente hecho literario que enlaza con una vieja obra de arte, tan antigua tal vez como las imágenes del Milagro.&lt;br /&gt; En su libro “La palabra y”, presentado durante los primeros días de septiembre en el Complejo de Bibliotecas de Salta, Santiago Sylvester le hace unos versos a un “Cristo pisando uvas” representado en un cuadro colgado a un costado de la Iglesia de La Viña. &lt;br /&gt;Es un Cristo cuzqueño que no calma terremotos, ni anda sobre sobre las olas de la mar, sino que camina sobre uvas: hace vino patero. Es cierto, dice Sylvester en su poema, que las pinceladas de ese pintor desconocido mencionaron el drama y su liturgia,  “pero la impresión es que ahí/ hay amor directo por la vida, gozo en el acto, además/ de la felicidad alegórica del vino”.&lt;br /&gt;La tela cuzqueña le dejó la impresión de que ese obrero artesanal “no viene a recriminarnos: no esconde segundas intenciones/, ningún chantaje metafísico, /ninguna amenaza: la redención es supletoria: aquí/ manda la vida, no el final;/ no hay noticias de postrimerías”.&lt;br /&gt;Este “Cristo pisando uvas” de la iglesia de La Viña permanece arriba de un confesionario, casi en penumbras.  Quedó en los márgenes de la cultura salteña. 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En los diarios salteños aparecen con frecuencia los rictus de Hitler y Mussolini. Hablan de paz, pero preparan la guerra. Aquellos fantasmas quedan por unos pocos días conjurados. Acaba de desembarcar el Cardenal Pacelli en Buenos Aires para presidir el Congreso Eucarístico Internacional. Su sonrisa beatífica, su suave voz, conmueven multitudes en Palermo. El Congreso se convierte en un acontecimiento nacional, al que se pliega gustoso el presidente Justo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Samuel Eichelbaum y César Tiempo aprovechan una invitación de escritores del interior para evitar aquellos fervores. Llegan a una ciudad donde la discusión principal pasa por las “primas”, un cuestionado subsidio a la industria vitivinícola. Los conservadores, que no poseen bodegas, se oponen. Los radicales, que sí, la apoyan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vino cafayateño encenderá otras pasiones en una extraña noche salteña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de intelectuales y bohemios ha formado la Asociación Cultural de Salta, para promover, supuestamente, la cultura. Sus integrantes aparecen en los diarios fomentando la visita de los ilustres escritores porteños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Sociedad Sirio Libanesa se hace la primera conferencia, organizada también por la Asociación de Jóvenes Israelitas. Moisés Zevi interpreta melodías hebreas antes del turno de Tiempo, quien habla de “Chaplin a la vista”. “Carlitos puede ser el símbolo, la expresión animada de un poeta de nuestro tiempo. Frente a la áspera realidad, él exhibe su disfraz grotesco de “tramp” y arranca risas con su desventura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Intransigente dice que el salón estaba lleno, aunque evita mencionar la ausencia de varios referentes de la Asociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después Eichelbaum utiliza su conferencia para afirmar que al teatro criollo se le ha ido el alma. Sus autores “han adquirido un respeto primario por las emociones populares, un respeto que han asimilado por picardía, y se han entregado a él como una noble doctrina”. La obra de arte, en cambio, “es cosa individual, privilegio del individuo, con gracia personal que no determina la existencia de un arte en un pueblo, sino en él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de los aplausos se miran algunos participantes. Hay sillas vacías que hablan con elocuencia . Es ya notorio que algunos miembros de la Asociación han expresado, con su falta, una posición clara respecto de Tiempo y Eichelbaum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo 14 Pacelli bendice a más de un millón de feligreses en Palermo en la clausura del Congreso, mientras en el hotel Roma de Salta se prepara la cena de homenaje y despedida a los visitantes. A la hora de los postres, Federico Gauffin lee un par de hojas, en tono de disculpa hacia los escritores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Magnífico es el espectáculo (de Salta y sus cerros), pero la impresión es pasajera y pronto se siente el cansancio que producen a los ojos y al espíritu las cosas que continuamente nos rodean y estrechan, siempre las mismas, casi chocantes, como manjar obligado que se come todos los días, por obligación y necesidad”, dice Gauffin, alejado de entusiasmos poéticos. No sólo se dirige a Tiempo y Eichelbaum, también a los que en la semana dejaron la sillas vacías y ahora empiezan a hacer la digestión en el Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pasados los primeros momentos de entusiasmo y admiración, habréis sentido asfixia, opresión y cierto malestar indefinible y también ansias de escapar de esos muros que se interponen entre vosotros y la inmensidad; y entonces Salta os habrá parecido un montón de viviendas aplastadas en la oscuridad de un hoyo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las mesas está el poeta Juan José Zelaya, crédito poético salteño, habituado a cantar loas a Salta y sus valles. El flaco Gauffin, que así le decían, le había dedicado uno de sus “sayos” en el Diario El Norte. “Oh egregio vate Zelaya,/ ante su genio me inclino;/ ruiseñor que se desmaya/ oyendo su propio trino.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de “Magú Pelá” sigue su discurso: “Digo esto porque os habrá causado extrañeza y desilusión comprobar que nuestro espíritu, al menos en la mayoría de los casos, está limitado y ceñido como el horizonte y que el pensamiento se encuentra encarcelado por los prejuicios, en la misma forma que el valle está amurallado por la selva y por los cerros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los que toman luego la palabra cambian abruptamente de tema. En un súbito giro localista, se dedican a elogiar al vate Zelaya y a ignorar a los visitantes. El clima de la reunión se encrespa. Tiempo prefiere mirar para otro lado. Eichelbaum se fastidia e idea el primer acto de la tragicomedia. El mismo será el primer actor. La “obra” fue publicada al día siguiente por un cronista de Nueva Epoca, fray Ingenuo de seudónimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que recite, pues, sus versos el poeta Zelaya”, dijo el dramaturgo cortando los halagos de los locales. Pero el vate aduce estar convaleciente para evitar el desafío. Despechado, Eichelbaum se retira a su cuarto y manda llamar a Gauffin y a Hugo Romero. “No hay derecho que ese señor a quien nosotros deseamos proclamar “príncipe de la poesía de Salta”, nos desdeñe de esta manera. Es claro que a semejante desdén lo cotizaremos en el terreno del honor!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desafìo se hace público: Si Zelaya no recita sus versos, el dramaturgo exige una reparación por las armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padrinos de Zelaya y Eichelbaum acuerdan que el duelo sea a las tres, al costado del cementerio. Del “campo del honor”, uno de los dos pasaría a la covacha, dice la crónica. Pero cuando llegaron los médicos y estaban listas las espadas, el poeta local se inspiró repentinamente y recitó desde “El acto de despedir en la estación”, hasta “Mi casita”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final feliz, según fray Ingenuo, obedeció “al ambiente de pacificación eucarística con que nos ha obsequiado el Legado Papal, cardenal Pacelli”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después de la partida de los visitantes, truenan las renuncias en la Asociación. La primera es de José Hernán Figueroa. “Sea por la intervención de prejuicios o suspicacias inexplicables, o sea por causas que escapan a mi conocimiento, esa Asociación no ha sabido prestigiar las conferencias de esos calificados representantes de las letras nacionales”. Idem Gauffin, Julio Figueroa Medina y Mario Balbarán Alvarado. Siguen firmas. El remate es de Alberto Ovejero Paz. Acusa a directivos de la Asociación de haber creado un gran vacío a Eichelbaum y Tiempo, por el hecho de ser “descendientes de hebreos”. “Una entidad cultural debe estar libre de todo prejuicio social y no ha de verse otra cosa que el pensamiento y el valor intelectual de las personas, sean ellas quienes fueren, sus religiones y sus condiciones políticas y sociales, si realmente se desea hacer obra cultural”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desautorizado, debe presentar su renuncia el presidente, David Saravia Castro. “Hay un choque de corrientes desarmónicas”, argumenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la partida de los porteños, Gauffin desata en uno de sus sayos toda su ironía contra la autocomplacencia localista y sus escribas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es Salta una maravilla,&lt;br /&gt;nada en belleza la iguala;&lt;br /&gt;los turistas cuando vienen&lt;br /&gt;la encuentran extraordinaria&lt;br /&gt;por sus cumbres, por sus valles&lt;br /&gt;y por el vate Zelaya.&lt;br /&gt;¿Hay algo más estupendo&lt;br /&gt;que las lomitas peladas,&lt;br /&gt;que las calles polvorientas&lt;br /&gt;y las casas arruinadas?&lt;br /&gt;Mirad las aguas corrientes&lt;br /&gt;donde hay todo menos agua;&lt;br /&gt;los tranvías que sólo sirven&lt;br /&gt;para pasto de las llamas&lt;br /&gt;y los perros que de flacos&lt;br /&gt;ya más bien parecen almas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-33612822368680817?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/33612822368680817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/09/el-teatro-de-eichelbaum-los-trinos-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/33612822368680817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/33612822368680817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/09/el-teatro-de-eichelbaum-los-trinos-de.html' title='El teatro de Eichelbaum, los trinos de Zelaya'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-7390818364553433014</id><published>2011-09-19T18:52:00.003-07:00</published><updated>2011-09-19T18:52:46.640-07:00</updated><title type='text'>Nuevos funerales del periodismo</title><content type='html'>En octubre de 1996 y nada menos que ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gabriel García Márquez pronunciaba su discurso sobre “el mejor oficio del mundo”, que desde entonces es, o debería ser, de lectura obligatoria para cualquier periodista que se inicia o que quiera preciarse de tal.&lt;br /&gt;El autor de “Cien años de soledad” evoca allí las viejas redacciones, los cafés y las parrandas de los viernes donde el periodista no sólo aprendía el oficio, sino también se apropiaba del mínimo bagaje cultural con que debe contar quien desee vivir de escribir noticias.&lt;br /&gt;García Márquez estaba convencido que el periodismo es algo parecido a un arte, un arte realista que consiste en escribir de los hechos, tales como sucedieron. Un arte en el que la primera urgencia del cronista es la de no mentirse a sí mismo. Y la segunda, la de ser creativo, no para inventar la noticia, sino para tejer los datos que obtiene y no convertirse en un mero reproductor de lo que dicen sus fuentes.&lt;br /&gt;Por entonces, García Márquez no había tomado nota de que la SIP era un agente de la CIA, pero sí les reprochó a sus miembros que hayan puesto cada vez más obstáculos para el desarrollo del periodismo que proponía. En las salas de redacción se instalan las últimas novedades tecnológicas, pero el cronista tiene cada vez menos tiempo para obtener datos y escribir su crónica, les dijo.&lt;br /&gt;La grabadora se convirtió para el escritor en símbolo de esa deshumanización del periodismo. Con ella el propio periodista comienza a convertirse en un aparato que sólo guarda y reproduce lo que dice el gobernador o ministro de turno, o la gacetilla oficial,  tarea que repite todos los días porque no desea, no quiere, no está capacitado, ni le pagan para otra cosa.&lt;br /&gt;El discurso ante la SIP se había iniciado con el enojo del Nobel ante la postura de profesores de una universidad colombiana que habían mandado a decir que los periodistas no son artistas.  Y su desazón por el cambio del nombre humilde que tuvo el oficio, por el de Ciencias de la Comunicación Social.&lt;br /&gt;Tal vez García Márquez no haya advertido en ese momento la transformación que, tras el cambio de la palabra, se había iniciado y que tuvo cabal expresión en un reciente congreso de Comunicación Popular realizado en la Universidad Nacional de Salta realizado con abundante aparato oficial nacional y  convocado bajo la definición previa de que comunicador popular puede ser la presidenta de la Nación o el cacique de una comunidad originaria en la medida que  “defienda o proyecte un proyecto colectivo”.&lt;br /&gt;El tono de la convocatoria armonizó bastante bien con el argumento que usó  uno de los panelistas de la jornada inaugural para concluir que cualquier presunción de independencia es una mentira.  “Si al fin y al caso todos tenemos ideas e intereses de los que dependemos”, dijo desde un lugar común que se repite en los ámbitos oficiales.&lt;br /&gt;¿Qué queda del comunicador o periodista  -o como quiera que se llame-  si  debe atenerse a “proyectar”  un proyecto colectivo, y si cualquier idea propia que concibe es nada más que un signo de su dependencia?&lt;br /&gt;Ambas ideas no pueden afirmarse sin el supuesto -que en general no llega a explicitarse-, de que la última explicación de lo que alguien dice o escribe  está en una ideología, en una condición económica o en el sistema de creencias de la comunidad a la que pertenece, nunca en la mente, los deseos, la voluntad, o la experiencia de un individuo.&lt;br /&gt;Así ya no puede hablarse de periodistas, sólo de voceros del Liberalismo, del Comunismo, de la Socialdemocracia, de la Comunidad Originaria,  del Capitalismo o del  Monopolio. Por eso, para esta corriente del pensamiento, no queda otra cosa que militar, y abandonar cualquier pretensión de autonomía personal. Quienes optan por este último camino son enseguida denunciados por Barone y sus socios como hipócritas, mentirosos, tilingos y lo que le venga en gana.&lt;br /&gt;Habiendo tomado nota de que en los diarios los periodistas se habían empezado a transformar en meros grabadores-reproductores, García Márquez creó sus talleres de nuevo periodismo en Cartagena,  con la colaboración de Tomás Eloy Martínez. Pretendía contribuir a un periodismo que se hiciera con los ojos, los  nervios, las ideas, y los dedos en el teclado de unos tipos y tipas bien formados, no con el play de la última videograbadora.&lt;br /&gt;En cambio, habiendo denunciado  el poder mediático y constatado los intereses políticos y económicos de los medios, la expresión oficial de las ciencias argentinas de la Comunicación se apresura a celebrar los funerales de la figura del periodista, y con ellos, los de toda posibilidad de tener una visión propia, personal, de lo que ocurre. &lt;br /&gt;Según esta corriente sólo cabe comunicar los “proyectos colectivos”, expresión que en boca de algunos  de los panelistas que desembarcaron en Salta para la cátedra de inauguración  pronto se convirtió  en un eufemismo de “movimiento Nacional y Popular”, sino de franco  cristinismo.  ¿Cuántos pasos más tendrán que dar para terminar afirmando que un periodista-comunicador es en realidad, vocero de este gobierno nacional, a la manera de Télam, cuyos directivos participaron del Congreso? &lt;br /&gt;Es posible, sin embargo, que el periodismo que velan los ideólogos nacionales de las Ciencias de la Comunicación  goce de buena salud. Después de todo, en mundo donde son escasos los trabajos atractivos, no será tan fácil que desparezca el “mejor oficio del mundo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-7390818364553433014?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/7390818364553433014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/09/nuevos-funerales-del-periodismo_19.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7390818364553433014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7390818364553433014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/09/nuevos-funerales-del-periodismo_19.html' title='Nuevos funerales del periodismo'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5591892146409874947</id><published>2011-08-12T14:29:00.000-07:00</published><updated>2011-08-12T14:31:11.905-07:00</updated><title type='text'>Agosto</title><content type='html'>Cada primero de agosto, la ciudad amanece con neblina. Desde ese humo que ha dejado el sahumerio matinal,  miles de varones y mujeres salen a la mañana hacia sus trabajos, sus desdichas y sus fiestas.&lt;br /&gt; Otros practican un rito tal vez más antiguo. Abren un pozo en la tierra y depositan, a manera de contrato,  unas hojas de coca y unos granos de maíz, con la certeza de que su madre tierra no les hará faltar el alimento durante el año.  &lt;br /&gt;Pero para entonces, las campanas de una iglesia en la capital comienzan  a recordar a los salteños   que esa tierra también puede agrietarse y, en segundos,  convertirlo todo en un infierno.  Seguirán, por eso, cuarenta y cinco días de penitencia ante las imágenes que hace tres siglos recorrieron  por primera vez las calles de un caserío colonial aterrorizado por los temblores.  &lt;br /&gt;Subido en andas también en agosto paseará un santo con espigas en la mano. Miles de pequeños cuentapropistas que no tienen asegurado  la acreditación en el cajero a fin de mes,  le demandarán  trabajo y pan, a cambio de acompañarlo por las calles, una tarde  bajo el tibio sol del invierno.&lt;br /&gt;Agosto, parece,  no se pasa sin un una invocación, un rito, una súplica.&lt;br /&gt;Lejos y hace mucho tiempo, un poeta romano hizo otro intento, solitario y posiblemente inútil,  de combatir su propia angustia y la de sus contemporáneos, ante la fragilidad del mundo y de la vida.&lt;br /&gt;Convencido como Demócrito de que el mundo no es más que un gran río indiferente  de átomos que confluyen y se separan, escribió para que sus contemporáneos no se desprecien a sí mismos por sus desgracias, ni  se las atribuyan a dios alguno. &lt;br /&gt; El propósito de sus versos no era ensalzar  la belleza, sino sólo aplacar el miedo. Para lograrlo, proponía, los hombres debían darse cuenta que viven un minúsculo momento de ese río.&lt;br /&gt;Por eso proponía otro tipo de piedad que la que practicaban sus compatriotas por entonces.&lt;br /&gt;“No es piedad el dar vueltas a menudo, / tapada la cabeza ante una piedra, / ni el visitar los templos con frecuencia, / ni el andar en humildes postraciones, / ni el levantar las manos a los dioses, / ni el inundar sus aras con la sangre/ de animales, ni el cúmulo de votos; / que la piedad consiste en que miremos/ todos las cosas con tranquilos ojos…”. &lt;br /&gt;Agosto es también el momento de ese río, en que unos promesantes suben por la calle Zuviría, cualquier sábado por la mañana, con estruendo de bombas y de música del altiplano  bailada por tinkus y caporales.  Lucrecio no pudo registrar ese rito presidido por una madre que, como la Pachamama,   asegura  todos los bienes.&lt;br /&gt;Después los peregrinos almorzarán  un picante o  un lechón, y se levantarán de la  mesa  como quienes, al decir del poeta romano, se retiran de la vida hacia un puerto seguro,  “ahítos… y con ánimo tranquilo”.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5591892146409874947?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5591892146409874947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/08/agosto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5591892146409874947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5591892146409874947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/08/agosto.html' title='Agosto'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-1996528285125640833</id><published>2011-06-26T08:12:00.000-07:00</published><updated>2011-06-26T08:13:37.354-07:00</updated><title type='text'>Periodismo militar</title><content type='html'>¿Qué se espera del sargento de un pelotón militar? Que tenga en claro  el panorama del campo de batalla y sepa señalar dónde está el enemigo. Que pueda establecer  de dónde vienen los tiros. &lt;br /&gt;Pero, sobre todo, que mantenga en alto el ánimo de la tropa. Que a fuerza de gritos le ahorre cualquier duda. Y, de mínima, que evite su fuga a las filas enemigas. &lt;br /&gt;¡Aaaatención! ¿Quién no se ha estremecido también de chico con ese grito que logra que los soldados se pongan en filas y en posición de firmes?&lt;br /&gt; “Atención,  porque si eso no está cristalino uno podría quedarse deprimido del lado equivocado”. Eduardo Aliverti concluye así su columna del lunes 20 en Página 12. Se dirige al militante que no las tiene del todo clara, y por tanto tiene el riesgo de quedarse deprimido en el bando contrario. Vocifera al que le flaquean las rodillas, al que se puede dejar confundir. De allí el cristalino titulo de la columna: No confundirse. Que más que título es una orden y  una advertencia.&lt;br /&gt;De un primer vistazo,  sus mostachones y su voz gruesa ya le asemejan a un suboficial de algún comando militar. Pero el hombre hace sus esfuerzos para que el lector no se quede con esa impresión de primera vista&lt;br /&gt;Así, Aliverti no tiene empacho en titular una columna “Sin novedad en el frente”, como lo hizo el 30 de mayo pasado, como si, en su fantasía, estuviera dando un reporte a sus altos mandos. Dijo, sin decirlo, que le estaba escribiendo a “a mi capitán”. Habrá que adivinar quién.&lt;br /&gt;Después de un detallado informe de los actores del frente, la imaginación verde oliva del columnista lo lleva a otear y describir “algún paisaje neblinoso en la cotización del dólar”, como si el hombre se viese en alguna trinchera del Atlántico Sur, observando los movimientos del imperialismo.&lt;br /&gt;El 6 de junio, el sargento reporta al comienzo de su columna que “están tirando a lo pavote, que es lo único que les queda”, quizá para darle alivio al pelotón a su cargo. Pero no quiere sembrar demasiada confianza y advierte que “de todas maneras, y así sea que esta tenida va registrando algunos tiros por el lado de la justicia, no deben dejarse flancos”.&lt;br /&gt;A tal punto el columnista sólo ve armas y balazos, que para defender a Hebe de Bonafini, advierte.  que “hay formas y formas de apuntarle”. Como si aprobara alguna forma de encañonarla.&lt;br /&gt;Humano al fin, a veces parece exultar cuando constata que el bando enemigo es la misma nada o no quiere ganar. Y en otras  parece algo pesimista frente a  la balacera, como cuando antes de que la presidenta anuncie su candidatura, admite. “El gobierno quedó a la defensiva… Y de momento, el anuncio presidencial sobre la candidatura a la reelección parece ser lo único capaz de poner freno a la andanada mediática”.&lt;br /&gt;Valiente, audaz, decidido, digno de una medalla en el pecho, algunos días antes no había tenido miedo de señalar claramente al “enemigo”, los “comandos mediáticos”, desde donde, de todos modos, advierte que están “tirando las últimas balas para horadar al gobierno”.&lt;br /&gt;Machazo como aquel general alcoholizado que desafiaba al principito, Aliverti se refiere con desprecio “a los gurkas”, ¡Y la incluye a Lilita Carrió en la lista!&lt;br /&gt;Y a su tropa imaginaria no deja de recordarle que cualquier  camino diferente que al que señala en sus columnas, es pasarse al bando contrario. Hacerle el juego a la derecha. El columnista de Página 12 es un especialista marcar la cancha.&lt;br /&gt;Aliverti se sabe integrante de un cuadro, pero no en la primera acepción del diccionario de la RAE, sino en la 16: aplicada al Ejército, dícese de un conjunto de mandos. Pero su misión en este caso no es específicamente combatir a un enemigo. Su rol es el de mantener el ánimo, la identidad, las certezas y lealtad de la propia tropas .Sobre todo extirparle las dudas. ¿Qué general argentino decía que la duda es la jactancia de los intelectuales? &lt;br /&gt;Por eso Aliverti no hace columnas de opinión, sino instructivos.&lt;br /&gt;También 6,7,8, ofrece desde la televisión estatal este servicio “anti-dudas”, pero en registro “intelectual-irónico”.&lt;br /&gt;El apoyo que Vargas Llosa había dado a Ollanta Humala en Perú, y su renuncia al diario El Comercio por la manipulación informativa que había hecho a favor de Keiko Fujimori, podía generar algún interrogante sobre la verdad ya establecida de que el premio Nobel no es más que un gorila al servicio de las corpo y de los gobierno antipopulares.&lt;br /&gt;Así que 6,7,8 tuvo que salir a cumplir su misión con un arma que maneja muy bien, el argumento ad hominem. En realidad, aclararon sus panelistas en su análisis más profundo del caso, Vargas Llosa sólo actuó por despecho, porque Fujimori lo había vencido en anteriores presidenciales. Con lo que los panelistas de 6,7,8, sin ruborizarse, se pusieron del lado de Fujimori, de Keiko y de su padre.&lt;br /&gt;Nada de dudas ni de interrogantes, ese fuego sagrado del periodismo, según decía Eloy Martínez. El periodismo militar  los aborrece.  Por eso el sargento no descansa hasta comunicar una mística que, como se sabe, bloquea los caminos de las preguntas y las perplejidades. Mística que, otra palabra tan cara a su vocabulario militar, también  moviliza.&lt;br /&gt;“Si se mira bien, escribe Aliverti en una de sus columnas, sólo ocurrió y ocurre que si la oposición no existe hay que crearla de alguna manera u operar en ese sentido. No porque sin oposición no se pueda gobernar. De hecho, no la hay y se gobierna sin mayores sobresaltos. Es que sin oposición no se puede contrastar, y sin contraste no hay mística. Y sin mística no hay gobierno que valga la pena”.&lt;br /&gt;Que la presidenta apunte. Sin la mística militar de Aliverti, su eventual segundo mandato no valdrá la pena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-1996528285125640833?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/1996528285125640833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/06/periodismo-militar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/1996528285125640833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/1996528285125640833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/06/periodismo-militar.html' title='Periodismo militar'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-715128798611423321</id><published>2011-06-06T17:31:00.001-07:00</published><updated>2011-06-06T17:31:59.178-07:00</updated><title type='text'>¿A partir de cuándo libertad?</title><content type='html'>¿A partir de cuándo libertad?&lt;br /&gt;Por Andrés Gauffin&lt;br /&gt;Un boletín de Telam rebotado  en alguno de los tantos sitios de información, cita las siguientes frases de un discurso de la presidenta Cristina Fernández en México. “Ambas, libertad e igualdad son complementarias e imprescindibles”. Y enseguida: “Para qué queremos libertad sin vivienda, salud o trabajo”.&lt;br /&gt;¿Quién va a estar en desacuerdo con la primera de las frases?  Pero la segunda, que se extrae como una conclusión deja mucha tela para cortar.&lt;br /&gt;Es muy posible que no lo haya dicho así la presidenta, o que en su discurso haya dado matices que quedaron fuera del boletín. Que haya puesto contrapesos.&lt;br /&gt;Pero por más oficial que sea, no está garantizado que una agencia como Telam comunique  objetivamente lo que dice la presidenta. Porque es posible que sus funcionarios se arroguen cierto poder de policía sobre sus discursos. O al menos cierta prerrogativa  de corregirlos, de embellecerlos,  o de hacerlos más adecuados a la   ideología del redactor o de su jefe. Para eso se hace periodismo militante en la agencia oficial.&lt;br /&gt;¿De qué sirve la libertad si no se tiene salud, educación…? La pregunta hace acordar mucho a la famosa de Anatole France. “Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París”, citada no hace mucho por Eduardo Aliverti en Página 12.&lt;br /&gt;Y claro que es punzante la frase, que conmueve. Que vaya un ricachón francés y le diga a un pobre que tiene la libertad de morirse de hambre bajo un puente del  Sena. &lt;br /&gt;Bien hasta aquí. Pero la pregunta tiene su reverso y hay que ser honestos, porque la libertad parece que no sirve para nadie. Entonces a ver quien le dice a los argentinos.  “Miren, hasta que todos  tengan una casa,  su libertad no les sirve de nada. Y hasta que todos hayan  terminado sus estudios. Y hasta que no haya una salita bien equipada en todos los barrios. Así que,   hasta que eso ocurra,  no gasten su tiempo en  pensar por sí mismos, o tener sus propias preferencias políticas”. Etcétera.&lt;br /&gt;Y ya que estamos en plan de darles consejos a los españoles, le digamos a  los indignados de la Puerta de Sol  que hasta que no tengan su propio piso, no se molesten por ejercer sus libertades. ¡Pero si justamente porque  la usura de los bancos les ha dejado en la calle se han tomado la libertad de manifestarse públicamente, sin pedirle permiso a ningún señor que pretenda dictaminar a partir de cuándo  sirve, y cuando no, la libertad!&lt;br /&gt;“¿De qué sirve la libertad si no hay educación, vivienda? La frase tiene su efecto encantador. Pero por un lado sugiere que sólo los ricos  son libres y que los pobres harían bien en dejar para más adelante cualquier anhelo de libertad, hasta que un gobierno  le construya una casa, le asegura un trabajo, le de educación. Y, por otro, parece  identificar la libertad  con un valor un poco etéreo que “hay” en la Argentina en virtud de unas leyes o de un gobierno que no practica la censura previa o no impide manifestaciones.&lt;br /&gt;En cambio, la frase así citada por Telam muestra una mínima o nula valoración por el ejercicio de la libertad. No la utópica libertad de hacer lo que uno quiera, sino la concreta de querer, de desear, de pensar, de decir, pedir, hacer asociarse, en los huecos que dejan los determinismos de cada uno y lejos del  poder de quien  propala esa pregunta.&lt;br /&gt;Una cosa es la deshonestidad de pensar que una persona es libre sólo porque una Constitución lo dice,  sin pararse a mirar  los condicionamientos económicos, políticos, históricos y culturales.  Y otra es caer en la soberbia paternalista de sentenciar que, hasta que entren alguna vez en el reino de la igualdad, a los argentinos la libertad no les sirve de nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-715128798611423321?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/715128798611423321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/06/partir-de-cuando-libertad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/715128798611423321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/715128798611423321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/06/partir-de-cuando-libertad.html' title='¿A partir de cuándo libertad?'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5127586147654791643</id><published>2011-05-16T13:57:00.000-07:00</published><updated>2011-05-16T13:58:16.357-07:00</updated><title type='text'>Cazuela de llama</title><content type='html'>Cazuela de llama, una receta imperdible para un domingo  de otoño invierno. Para cinco personas: Primero,  viaje a la feria  Alto Comedero. Donde se hace mercado, comprar un kilo y medio.  Al regreso, directo al frízer. El domingo siguiente cerciorarse que en el celu no hay un mensaje de invitación a almorzar.  Si así es (no invitó nadie), desfrizar,  retirar la grasa y trozar. Dorarla junto con unas láminas de tocino y ajo. Retirar y saltar cebolla y pimientos. Luego juntar todo en la olla y agregar  dos o tres tomates trozados, más por lo menos un vaso de vino tinto. Si ya llegó la invitación al celu, apagar la hornalla después que esté bien cocinada la carne. Y la guarda para el domingo que viene. Si no, agregar laurel, pimentón, finas hierbas. No nos olvidemos de la sal. Dos puerros en juliana pueden añadirle sabor. Y qué tal un poco de Mozart, para acompañar los aromas con buena música. Nocheros abstenerse. Para el último, la zanahoria igualmente cortada en juliana, más la arvejas. Se acompaña bien con papas doradas. Exquisito, mucho más si uno ha conseguido sacarse de encima  los nubarrones de la preocupación y hay buena onda en la mesa. Después puede escribir la receta en el facebook, pensando en los que no invitaron el domingo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5127586147654791643?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5127586147654791643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/05/cazuela-de-llama.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5127586147654791643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5127586147654791643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/05/cazuela-de-llama.html' title='Cazuela de llama'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5514259482101248581</id><published>2011-05-03T13:26:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T13:28:02.595-07:00</updated><title type='text'>Aproximaciones para una filsofía del sueño o ¡que vivan las sábanas!</title><content type='html'>“Los que saben tomarse reposo hacen más que quienes toman ciudades e imperios” (Montaigne)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo el fárrago de noticias de la semana  pasada, una me colmó de preguntas  e inquietudes.&lt;br /&gt;Una mujer fue detenida después  de que una Auditoría  se dio cuenta  que compraba en cantidad pastillas que se suelen usar para dormir, usando el “cupo”  que tenían otros afiliados.&lt;br /&gt;Según  la noticia difundida por varios sitios, la mujer después vendía las pastillas en la cárcel. Pero fueron los  “damnificados” quienes sacaron a la luz la irregularidad, supongo yo que cuando se dieron cuenta de que no podían comprar su tableta  porque su cupo ya estaba completo.&lt;br /&gt;El sábado por la noche, whisky en mano, comencé a ver la película inglesa  “Un año más”: una mujer mayor le pedía a una médica alguna pastilla para dormir. “Quiero dormir, quiero dormir...”, le repetía, desesperada. &lt;br /&gt; Poco después me dormí.&lt;br /&gt;Cuando desperté el domingo –no recuerdo cómo remonté las escaleras, me puse el pijama y abrí las sábanas- pensé qué gran cosa es dormir y qué poco prestigio tiene.  Si uno se atreve a confesar  que duerme al menos ocho horas diarias  lo miran como una especie de delincuente.&lt;br /&gt;En este mundo en el que es debido  trabajar 10 o 12 horas por jornada,  preocuparse por el futuro y torturar su conciencia con responsabilidades, dormir bien todos los días suena a falta. Ya no se puede echarse un buen sueño  sin despertarse con un poquito de culpa.&lt;br /&gt;Pero esa mañana de domingo, por esos azares que justifican un día- y ya no con whisky sino con mate en la mano-  abrí justo en la página 943 de los Ensayos, donde el francés dice como al pasar la frase con que comienza esta nota, o post, o artículo, o lo que sea.&lt;br /&gt;Es cierto. Dormir a pierna suelta, serruchar a destajo, apoyar la cabeza en la almohada y casi literalmente morirse  hasta que suena el despertador o hasta que la luz nos despierta, debe ser una de las cosas más grandes que uno hace en la vida.&lt;br /&gt;Y más placenteras. Porque no sólo es un placer en sí mismo. El que duerme como un lirón, se me ocurre, ha pasado un buen día. Ha sabido vivir su día.&lt;br /&gt; Claro que me objetarán que hay algunos chantas a los que bien les valdría un insomnio, o al menos una pesadilla. Tipos a los que no les importa nada ni nadie  y podrían dormirse -la baba refalándose por la comisura de los labios- en medio de un tsunami.&lt;br /&gt;Pero es que esos tipos ya no viven o viven en un sueño eterno, que es lo mismo que decir que están más muertos que vivos. Y lo bueno, lo grande,  es dormir porque se ha vivido.&lt;br /&gt;Ahora me pongo a pensar en los internos de la cárcel que no pueden dormir: se me ocurre que  así la pena es  aún mayor, puesto que tienen que ver  los barrotes no sólo 16, sino 24 horas al día. &lt;br /&gt;Pienso también en los salteños –miles- que si no han tomado la pastilla, no pueden pegar el ojo.  Me digo: la calidad de vida en una sociedad está muy  emparentada con la capacidad de sus integrantes para dormirse, naturalmente.  Pero nunca he visto una estadística con ese indicador.&lt;br /&gt;Se me ocurre también que hay una relación inversa entre pastilla y filosofía: a mayor consumo de tabletas, menor capacidad de vivir. De vivir y de dormir bien. Mientras menos sabiduría se adquiere para vivir –y dormir bien-,  más industrias y mercaderes, y hasta sistemas de “salud”  dedicados al sueño artificial. &lt;br /&gt;Voy a proponer a los funcionarios del Instituto que junto con las pastillas, le propongan a sus afiliados algo de la filosofía hedonista de Montaigne.&lt;br /&gt;A este punto, puede ser que la  nota le haya provocado algo de sueño. ¡Aproveche!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5514259482101248581?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5514259482101248581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/05/aproximaciones-para-una-filsofia-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5514259482101248581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5514259482101248581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/05/aproximaciones-para-una-filsofia-del.html' title='Aproximaciones para una filsofía del sueño o ¡que vivan las sábanas!'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-3197373251243739623</id><published>2011-04-26T17:45:00.000-07:00</published><updated>2011-04-26T17:46:51.196-07:00</updated><title type='text'>La memoria de la vid, el olvido del vino</title><content type='html'>“Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia/ como si ésta ya fuera ceniza en la memoria”.  El “Soneto del Vino” de Borges,  es una de las últimas poesías que se le brinda, en un mural, a quien recorre el Museo de la Vid y el Vino, inaugurado hace poco en Cafayate.&lt;br /&gt;Hasta llegar allí, el visitante ha recorrido un trayecto en el que se busca, sobre todo, exaltar el vino que producen las bodegas del Valle Calchaquí.  Y exaltar Cafayate  como producto turístico.&lt;br /&gt;Nada más entrar, uno puede sorprenderse por los recursos tecnológicos que se utilizan para mostrar las noches estrelladas del Valle, un amanecer sobre la ciudad, o una acequia. En algún momento  tiene la sensación de que está sobre un arroyo de agua. Pero en realidad está pisando un acrílico sobre el que se proyecta una correntada, mientras algún home theater (¿así se escribe?) lo envuelve en el arrullo del agua.&lt;br /&gt;El que de vez en cuando sabe tomarse un vino cafayateño reconoce  algunas de las informaciones  que ya ha leído en la etiqueta de la botella: la amplitud térmica que gozan las vides más altas de la tierra,  las características arenosas y pedregosas de sus suelos, el predominio del sol. Pero esas verdades aquí están bellamente ilustradas en “dioramas” (¿no sabe lo que es un diorama?, yo tampoco), exhibidores y maquetas tan bien iluminadas por Baglietto o ambientadas con “La arenosa”.&lt;br /&gt;Reconoce también el estilo poético con el que toda bodega se refiere a sus vinos.  Y no sólo por los usos de las poesías de Castilla, o de Jaime Dávalos, sino por el constante tono lírico con el que se presentan todas las informaciones en el recorrido.  Para saber cuáles  son las etapas del cultivo de las viñas hay que leer una especie de poesía de alabanza, en la que no se ahorran adjetivos. En algún momento se tiene la sensación de que ese tono se hace empalagoso en boca, como un vino dulce, edulcorado.&lt;br /&gt;En ese tono habla un hombrecito fantasma  que se le aparece de vez en cuando al visitante en unos cubículos (no se me ocurre otra palabra) y que concluye sus presentaciones con una  especie de glorificación de Cafayate.  Para entonces el museo ya se convierte  una exhibición  de orgullo y de autoelogio provincial, más acorde con un folleto de promoción turística o con el marketing de un vino, que de un museo. &lt;br /&gt; Si los museos debieran seguir siendo lo que, hasta aquí,  yo pensaba  que eran los museos.&lt;br /&gt;Es muy posible que uno se haya quedado con esa idea vieja de los museos donde se muestran algunos  objetos antiguos con un cartelito que dice qué es y en qué  fecha fue usado. Pero aquí las barricas, o las botellas de vino de hace unos años, o algún otro objeto que no puedo nombrar  porque no había un cartelito que diga cómo se llama,  parecen flotar en la luz algo huérfanos y extraños a la perorata del hombrecito que parece empeñado en sacarnos muecas de admiración, y en henchirnos de orgullo, si somos salteños.&lt;br /&gt;Tal vez, pienso ahora,  el Museo de la Vid y el Vino es  nada más que una consecuencia natural de la gestión simultánea de Turismo y Cultura.  Porque  el turista tiene la posibilidad de “vivir” un amanecer sobre Cafayate en menos de lo que canta un gallo, o de contemplar su cielo nocturno.  Se comprende.  En los dos o tres días que puede quedarse, el visitante no tiene ánimos para levantarse a la seis para contemplar el amanecer, mucho más si se ha acostado con algunos tintos encima. &lt;br /&gt;Otra cosa hacía Castilla, por ejemplo, capaz de quedarse horas mirando  nada más que las hojas de una tipa en el Parque San Martín. Después creaba “Los árboles”, o “Las Viñas”. La cultura salteña tiene más que ver con esa creación, creo, que con la  promoción de la autosatisfacción y orgullo provinciano que promueve el hombrecito del museo.&lt;br /&gt;El autor de “El gozante” cultivaba ese asombro del que Goethe decía –al menos así lo leí en algún sitio- que era lo más elevado a lo que podía aspirar el hombre. Sea lo más elevado o no,  debe llevar cierto tiempo aprender a asombrarse mirando  un árbol, un arroyo, o una vid. &lt;br /&gt;Un asombro exprés, en cambio, es el que intenta el  museo,  y tal vez porque muestra no tanto Cafayate, como una  promoción de Cafayate, destinada a la venta: la venta de los vinos de sus bodegas, y de los paquetes turísticos.  Tal vez sea un acierto en ese orden.  ¿pero porque llamarlo “museo”?&lt;br /&gt;Por lo demás, no puedo dejar de advertir que el versículo de Borges que cierra el recorrido  no se lleva muy  bien con el resto de la instalación.  Mientras aquí  se intenta resaltar una memoria y una historia a bases de luces y  de efectos especiales, el poeta le pide al vino que le enseñe el arte de ver su propia historia como si ya fuera ceniza en la memoria.&lt;br /&gt;Y es cierto. Entre las propiedades del vino cabe rescatar su capacidad para generar cierta forma saludable de olvido.  Funes, ese personaje del cuento de Borges que se acordaba todo  y que por eso prácticamente no vivía, seguramente no cultivaba el arte del vino,  se me ocurre.&lt;br /&gt;Aquí en Salta, de un tiempo a esta parte, parece obligatorio vivir, orgullosamente,  de cierto relato de la Historia, de los héroes, de la tradición. Cuando eso pesa demasiado, un poquito de vino (con moderación por supuesto), no viene mal. Tanto pasado, tanto peso, puede en ocasiones impedir vivir, ser, solamente estar. Ese soneto puesto al final del recorrido, me parece uno de los mayores aciertos de quienes diseñaron el museo.&lt;br /&gt;Por lo demás, creo que se puede amar Cafayate simplemente mirando el saludo alegre de las hojas de un viejo álamo. Y perdonen tanto adjetivo, pero es que tampoco soy poeta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-3197373251243739623?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/3197373251243739623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/04/la-memoria-de-la-vid-el-olvido-del-vino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3197373251243739623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3197373251243739623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2011/04/la-memoria-de-la-vid-el-olvido-del-vino.html' title='La memoria de la vid, el olvido del vino'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-4312058845533906746</id><published>2010-12-29T16:33:00.000-08:00</published><updated>2010-12-29T16:34:39.112-08:00</updated><title type='text'>Torturar los cuerpos para salvar las almas</title><content type='html'>Hace unos días  el Concejo Deliberante  aprobó un pedido para que  la Dirección de Vialidad de Salta informe sobre el impacto ambiental que tendrá la construcción del nuevo camino al santuario de la Virgen del Cerro.&lt;br /&gt;Más urgente, pero también más difícil de determinar,  es saber hasta qué punto la Virgen del Cerro  es un síntoma del ambiente que vivimos en Salta. O qué impacto social tendrá.  &lt;br /&gt;Porque en el cerro no sólo hay una mujer que dice que ve la Virgen  a diario.  Un debate sobre la verdad o no de esa afirmación puede ser tan fructífero y estimulante como discutir sobre el sexo de los ángeles.&lt;br /&gt;En verdad no  importa si la Virgen se aparece o no. Lo que importa es, por ejemplo, qué clase de mujer se propone como ideal. Qué recursos se utilizan para atraer más devotos. Cuál es la conciencia y la moral que se proponen   entre los fieles. Que si sólo fueran fieles allá ellos, pero es que  a la vez son nuestros vecinos, nuestros compatriotas, amigos, jefes, compañeros de trabajo, conciudadanos y, ¡ay!,  gremialistas o funcionarios.&lt;br /&gt; “¿Se aparecen la Virgen en Salta?”, es el título del libro de René Laurentin que, justamente, intenta poner como clave la cuestión de si sí o si no. Pero que de paso  propone una lamentable imagen de la mujer, fomenta una experiencia atormentada de la vida y acude al viejo método de generar miedo y angustia para manipular las conciencias.&lt;br /&gt;Un libro prologado por un obispo salteño, Marcelo Martorell, quien llega a quejarse de que se haya dicho “cualquier cosa de la vidente” y expresa su anhelo de que por esas páginas se la conozca mejor. En esto último no se ha equivocado.&lt;br /&gt; Un misterioso designio divino hace sufrir a María Livia cuando comienzan las apariciones. Se pone fría como un cadáver, sus uñas se oscurecen, siente terrible dolor en el corazón, creía que se iba a morir. “Era un dolor muy intenso, por las almas, por todos los pecados”, le cuenta a Laurentin.&lt;br /&gt;Así que en esta historia del cerro, el cuerpo de María Livia  tiene que sufrir para  expiar los pecados y salvar las almas.  ¿Cuánto desprecio  y odio al cuerpo puede caber en esas líneas que Laurentin nos cita? Desprecio y odio más antiguo que Platón y que Orígenes, aquel monje que se castró literalmente por el Reino de los Cielos.&lt;br /&gt;Para salvar las  almas, se ha dicho desde entonces, es necesario hacer sufrir los cuerpos.  Aunque parece que en estos tiempos es mejor que sufra el cuerpo de la mujer. &lt;br /&gt;Yo pienso todo lo contrario. Que el sufrimiento de una mujer sólo hace más inhumano este mundo. Y que una mujer que cuida y disfruta de su cuerpo es mucho mejor para todos, que aquella que lo ofrece para torturarlo por los pecados de los otros. ¿Qué,  acaso será también deseable que una mujer acepte sufrir en su cuerpo la violencia por los otros, la violencia que producen los otros?&lt;br /&gt;Pero esta teología rancia no se propone, ni mucho menos, hacer esta vida más feliz, ni más habitable este mundo. El mundo no puede ser nunca una casa, sino sólo un sitio de tormentos. Laurentin nos comunica que la vidente  sabe secretos de acontecimientos graves. Que vio tres días de tinieblas. Que todo dependerá de cómo se comporten los hombres. Pero que esos secretos los hará a conocer cuando Dios lo quiera.&lt;br /&gt;Sólo un poco de atención, de valentía, de razón,  de curiosidad –facultades nada sobrenaturales, por cierto-  harían falta para ver la cantidad de injusticias presentes, de estupidez humana, de sufrimiento evitable, de negociados, de pobreza, de vidas fracasadas que hay aquí no más, en Salta. &lt;br /&gt;Pero no. Lo que la vidente ve son acontecimientos graves y futuros. Quien le escucha no puede saber en qué consisten, porque Dios aún no lo ha permitido. Así que,  hasta que se produzca  el nihil obstat divino no queda otra que  angustiarse, temer, estar atentos a ver qué dice la vidente de lo que tenemos que hacer, subir al cerro los sábados. No vaya que sea cierto. &lt;br /&gt;(¿Cómo se puede creer en un Dios que chantajee  las conciencias con los mismos métodos con que un brujo intenta sujetarnos al miedo para que le paguemos más consultas?)&lt;br /&gt;Y también asistir los domingos por la mañana a los galpones de ATSA para escucharla. Donde unos segundos de serenidad y de consuelo, se pagarán no con dinero, sino al caro precio de extender el sentimiento de culpa y de angustia y de vergüenza de sí mismo a toda la vida.&lt;br /&gt;Porque en la vidente Laurentin dice que no ve “ni una sombra de egoísmo  de ego como existe en todos los seres humanos”.  El cura especialista en apariciones se  lamenta de “nuestro “yo” irremplazable, reforzado por nuestro narcisismo, posesividad, instinto de dominación, auto justificación”.&lt;br /&gt;Todo lo que hagamos por nosotros mismos, se repite en el galpón del gremio de Eduardo Ramos, está inspirado por el demonio. Y uno tiene que sentir culpa ante el sacerdote por esos pecados: por los que recuerda y por los que no recuerda.&lt;br /&gt;Así que nada de amor por sí mismo, nada de cuidado de sí mismo, nada de valoración de uno mismo, nada de sentimiento de dignidad propia.  Nada de pensar por sí mismo, nada de querer por sí mismo, nada de sentir por sí mismo, nada de desear por sí mismo. &lt;br /&gt;En cambio, sí autoflagelación, sí tortura de sí mismo, sí auto desprecio, sí vergüenza de sí mismo. Sí negación de uno mismo. Parece que hasta someterse.&lt;br /&gt;En la teología del cerro, nada más querer vivir es una falta, que debe pagarse con menos vida. Por eso viene como anillo al dedo para quienes ya no tienen deseo de  vivir. Y por tanto, para quienes esta vida ya no tiene valor, o tal vez sólo uno:  la de ser moneda de cambio para acceder a una vida de ultratumba.&lt;br /&gt;Nada parece importar, sin embargo, a muchos empresarios, funcionarios y dirigentes, muy dispuestos a mirar a otro lado, con tal que cada cual pueda hacer su negocio. Sólo alcanzan a pensar que los hoteles repletos los fines de semana bien valen su silencio y los diez millones que saldrá el nuevo camino que atravesará el cerro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-4312058845533906746?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/4312058845533906746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/12/torturar-los-cuerpos-para-salvar-las.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4312058845533906746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4312058845533906746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/12/torturar-los-cuerpos-para-salvar-las.html' title='Torturar los cuerpos para salvar las almas'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-2811430466612025799</id><published>2010-12-29T16:32:00.000-08:00</published><updated>2010-12-29T16:33:10.279-08:00</updated><title type='text'>Convicciones</title><content type='html'>Qué trabajo complicado dieron los constituyentes de Salta a los funcionarios de Educación. Artículo 48: “Los padres y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban en la escuela pública la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ya es difícil y me atrevería a decir que imposible, por ejemplo, saber cuáles son las convicciones religiosas de nuestro ministro de Educación, que se ha tomado tan a pecho el precepto constitucional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O las de su gobernador. O las de cada uno de sus funcionarios. Imagínense entonces qué tan fácil puede resultarle a la directora de una primaria pública averiguar las convicciones religiosas de cada uno de los padres de sus alumnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin ayudar en tan encomiable tarea constitucional, propongo algunas preguntas para un cuestionario que debería ser llenado en la escuela pública no bien el padre o tutor formule el pedido de que su hijo sea educado en sus convicciones religiosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) ¿Está usted convencido de que puede ir al infierno? Respuestas posibles: Sí. No. Maso. Váyase usted al infierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) ¿Cree que puede caer en la tentación del demonio? Sí. No. Maso. Váyase usted al demonio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) ¿Está convencido que puede llegar a fundirse en el nirvana? No. Si. Maso… Que la recontra por si acaso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así. Al último habría que dejar unas diez hojas en blanco para que cada uno, si puede, exprese más detalladamente cómo cree que es Dios, cómo que no es. Si tiene intermediarios aquí abajo, qué cultos son los más adecuados para honrarle, qué conductas pide a quienes les siguen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible entonces que el docente tenga que estudiar qué gracias otorga el Gauchito Gil, cuál fue la verdadera historia de la Difunta Correa, cuántas veces y cómo se aparece la Virgen en el cerro, cuántas en el árbol del barrio Santa Lucía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué significa la New Age. Qué se come en la semana del perdón. Con qué hay que homenajear a la Pachamama. ¿Y a San Expedito? ¿Y Juana Figueroa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en cualquier momento, debido a estos tiempos globales que nos toca vivir, qué tiene el cielo que promete Mahoma y cómo se llega. Y cuál es la sabiduría de Confucio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino tan variadas las convicciones religiosas de los salteños –esas que se cultivan en privado, y que no necesariamente se profesan en público- que un instituto de ciencias sagradas que pretenda formar docentes para educar a sus alumnos en las convicciones religiosas de sus padres parece una locura comparable a la de ese personaje de un cuento de Borges, que quería pintar todo el universo en una poesía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que no vengan unos padres que se llamen a sí mismos ateos religiosos y, amparados en el precepto constitucional, quieran que se les enseñe a sus hijos los fundamentos del ateísmo en la escuela pública. Sus dogmas, su moral y hasta sus ritos, porque capaz que los tienen. Ahí sí que los quiero ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes en 2008 sancionaron la ley de educación provincial deben haber visto así de complicada la aplicación del precepto constitucional. Entonces, de buenas a primeras mandaron que “los contenidos y la habilitación docente requerirán el aval de la respectiva autoridad religiosa”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buena manera de aplicar un precepto constitucional imposible, negándolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No era que la enseñanza religiosa se iba a impartir respetando las convicciones religiosas de los padres o tutores? Entonces, ¿cómo es posible que la ley establezca que será la autoridad religiosa la que avale los contenidos? ¿Cómo saben que las convicciones religiosas de los habitantes de cada provincia coinciden con los de la autoridad religiosa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que, para los legisladores del 2008, sólo la autoridad religiosa puede saber cuáles son las “verdaderas” convicciones religiosas de los salteños y puede, además, elegir a los que las enseñen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, por obra y gracia de la ley de educación, se pasó del supuesto reconocimiento constitucional de un derecho individual, a la sanción de las prerrogativas de una jerarquía. En Salta, las convicciones religiosas necesitan, para ser enseñadas, de su nihil obstat. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte, tengo que “el cuidado del alma de cada hombre le corresponde a él mismo y debe ser dejado a él sólo”, como ha dicho un filósofo cuyo nombre no recuerdo ahora mismo. Y si libremente alguien quiere integrar una comunidad religiosa donde las verdades se transmitan por medio de la autoridad, que lo haga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que ninguna ley civil consagre el principio de que sólo la autoridad religiosa puede educar en religión. ¿No está claro que los constituyentes y legisladores metieron al Estado en un campo que no les compete? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos podrán llamar a esto laicismo. Sería exagerado. Yo pienso, nada más, que sería un paso para una política y una gestión de gobierno laicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Andrés Gauffin&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-2811430466612025799?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/2811430466612025799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/12/convicciones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2811430466612025799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2811430466612025799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/12/convicciones.html' title='Convicciones'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-9146006803912841218</id><published>2010-09-28T08:19:00.001-07:00</published><updated>2010-09-28T08:19:34.099-07:00</updated><title type='text'>Secularización</title><content type='html'>El arzobispo pide, en el Triduo del Milagro, leyes inspiradas en la voluntad de Dios.  El gobernador está absolutamente de acuerdo porque, en un lenguaje casi incomprensible, dice que no hay que escindir la faz espiritual de lo más biológico.&lt;br /&gt;Pero un grupo de sus diputados había participado, pocos días antes, de una ritual en honor a la Pachamama en el parque de la Legislatura: en un hoyo arrojaron hojas de coca, granos de maíz, tal vez algún cigarrito prendido. ¿En nombre de qué divinidad deberían legislar? &lt;br /&gt;De todos modos, no pueden estar un día en la Legislatura, sin pasar delante de una enorme imagen de la Virgen, que seguro no es la del Milagro, entronizada al lado el recinto donde discuten, a veces, las leyes de los salteños.&lt;br /&gt;Un parte de prensa municipal anuncia que unos empleados han entronizado  la imagen de la Virgen de San Nicolás en el Centro Cívico.  Flaco favor, parece que la pusieron al lado de los recaudadores de impuestos.&lt;br /&gt;¿Y qué pasará cuando los devotos de la Inmaculada Madre del Sacratísimo Corazón Eucarístico del Divino Niño reciban el mensaje celestial de que deben construir una ermita en la gobernación  y reclamen que el Estado respete su derecho a hacerlo? &lt;br /&gt;¿Y si después un devoto, citando a su pastor, dice que allí sólo podría estar el Señor y la Virgen del Milagro, porque lo que no tiene que ver con ellos no es Salta?&lt;br /&gt;Lo sagrado ha impregnado lo público, y pocos se atreven a sacar las consecuencias: en lo íntimo cada cual está convencido de la verdad de sus creencias y la bondad de sus propósitos. Y les parece que basta con ello.&lt;br /&gt;Pero lo público es un  lugar abierto donde se encuentran hombres que vienen cada uno con sus ideas, sus prejuicios,  sus creencias o sus no creencias,  sus sentimientos, sus identidades diferentes. Para convivir sin que nadie esté obligado a adoptar creencias de los otros, ni forzado a renunciar a las propias, es necesario crear un lenguaje: el lenguaje y los modos, precisamente, de lo público.&lt;br /&gt;La palabra secularización no figura en el diccionario de la política salteña. Encontrarla en un programa electoral puede ser más difícil que  hallar el término prudencia en la arenga del jefe de una barra brava.&lt;br /&gt;Y sin embargo, pienso yo que no estaría mal del todo rescatarla. No se trata de ir tras las creencias y las prácticas religiosas de nadie, sino de hallar un modo para  que cada cual tenga las suyas, si las quiere. Para eso hace falta una escuela estatal laica, y un estado laico, ideales de una Argentina que una versión  caprichosa de la historia quiere olvidarlas, mientras se sigue  asistiendo a los actos en honor a Sarmiento.  &lt;br /&gt;Una escuela estatal laica no es un establecimiento que tenga como objetivo descatolizar a sus alumnos: es la mejor manera de armonizar el derecho de todos a cultivar su propia religión, o a no tener ninguna. Que cada cual –me lo dijo un cura- afronta esta  vida como puede, y como quiere le añadí yo. &lt;br /&gt;Por lo demás, tengo para mí que un estado confesional  que reproduzca en sus leyes la voluntad de Dios no está prescrito en los evangelios. Allí está aquella  frase de “dad al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”, poco citada estos días, y que parece ir en sentido contrario.&lt;br /&gt;Lo más lamentable, sin embargo,  no es sólo ese  olvido, si no  que a nuestro César se le han confundido los papeles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-9146006803912841218?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/9146006803912841218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/09/secularizacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/9146006803912841218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/9146006803912841218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/09/secularizacion.html' title='Secularización'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-8456700292008347116</id><published>2010-07-26T17:36:00.000-07:00</published><updated>2010-07-26T17:37:49.793-07:00</updated><title type='text'>Moral oficial en la Salta colonial</title><content type='html'>“Por su parte, Urtubey afirmó que el ser salteño está resumido en el gaucho, con sus valores familiares y religiosos” (del parte de prensa oficial)&lt;br /&gt;Desde que comenzó a ponerse ropa de gaucho para presidir el desfile del 17 de junio, Urtubey  ya no se presenta a sí mismo como un político que por haber ganado unas elecciones administra una provincia. Se promueve, mucho más que eso,  como un custodio y un educador de la identidad salteña.&lt;br /&gt;Antes, el gaucho tuvo que ser sometido a una metamorfosis: ya no es símbolo de la independencia ni de valentía como alguna vez parece que fue; en los tiempos de Romero y Urtubey sólo es el baremo con el que se quiere medir  a lo salteños.&lt;br /&gt;Gaucho cada 17 de junio,  Urtubey  enseña lo que no puede faltar a la hora del examen de identidad.  Es a la vez un resumen y una guía: con sus botas y sombrero  encabeza él mismo el desfile de los gauchos.  Es la cabeza de todos los salteños de ley.&lt;br /&gt; Habitan Salta, según este pensamiento del gobernador, salteños de primera, de segunda, de tercera o de cuarta, según se acerquen más o menos al resumen que él mismo representa.&lt;br /&gt;Pocas veces un gobierno provincial se había  involucrado tanto en el enaltecimiento de una identidad y una moral oficial.  Si los sociólogos pueden describir sociedades a partir del uso que le dan a los espacios públicos con Salta, en donde se usan para enaltecer una identidad y una moral, podría hacerse un festín.&lt;br /&gt;Pero el gobernador no es el  único político que propone una moral oficial. El diputado nacional Alfredo Olmedo la predica también, pero  en una versión más descarnada.  Lo suyo es un envite a las preguntas.  ¿Cómo es posible que una persona  que se ha separado  y que no teme mostrarse en público sus roces con modelos, se convierta a su vez en un acérrimo defensor de la familia?&lt;br /&gt;Limitarse a tacharlo de incoherente es poca cosa.  Porque es muy posible que la exposición de sus relaciones privadas sea parte de su mensaje,  tanto como  sus discursos morales.&lt;br /&gt;El mensaje  podría ser el siguiente: no importa cuál es la moral que efectivamente se siga en la vida privada. Lo importantes es  qué tipo de moral se proclame en el espacio público. Todo podría estar permitido, pero solo una moral puede ser dicha y normada.  Un solo orden moral puede ser admitido oficialmente.&lt;br /&gt;No es una propuesta  demasiado nueva. El historiador peruano Luis Miguel Glave refiere que en la época colonial “no era tan pecado  fornicar, como decir que fornicar no era tan pecado”.   &lt;br /&gt;Es la Salta colonial, de la que algunos personajes públicos sacan más réditos que los hoteleros con  la recova de la plaza 9 de Julio. La Salta colonial que parece tener  más posibilidades de conservación, que el mismo Cabildo ante la “modernización” de la ciudad.&lt;br /&gt;La que permanece entre nosotros, por más desfiles gauchos que presida el gobernador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-8456700292008347116?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/8456700292008347116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/07/moral-oficial-en-la-salta-colonial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8456700292008347116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8456700292008347116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/07/moral-oficial-en-la-salta-colonial.html' title='Moral oficial en la Salta colonial'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-2690042420237141775</id><published>2010-03-28T16:46:00.000-07:00</published><updated>2010-03-28T16:48:13.257-07:00</updated><title type='text'>8, 7, 6</title><content type='html'>“Estábamos discutiendo recién …”, decía hace poco el conductor de 6, 7, 8 después de un corte.  Me senté entonces a escuchar, pues en los pocos paneles a los que asisto  campea en general el mismo tono monocorde que, incluso cuando se adviertan matices diferentes,  evita la crítica recíproca, la refutación de las ideas de fondo y de sus argumentos. &lt;br /&gt;La “discusión”  siguió en vivo, pero enseguida advertí que no había, en realidad,  ninguna. Por turnos, los panelistas mostraban su destreza para expresar con distinto ropaje  el mismo y único mensaje que el programa repite desde hace tanto tiempo:  el  “desenmascaramiento”  de TN, Clarín y todo lo que se le parezca, la demolición de cualquier figura opositora,  la justificación sistemática de los dichos y obras de la presidenta o de su esposo.&lt;br /&gt;Terminé convencido que , aunque el canal estatal  machaque desde sus anuncios institucionales que “toda la diversidad es nuestra” , al menos en este caso,  hay  que conformarse con que los panelistas utilicen a veces un lenguaje más chabacano,  en ocasiones más intelectual, o más irónico.  Para decir siempre, con distintos ejemplos, lo mismo. &lt;br /&gt;Ese clima uniforme tampoco corre riesgos con el invitado de turno:  participa sólo para sumar argumentos para las mismas tesis de siempre y también para  no hablar de lo que el programa no está dispuesto a hablar.&lt;br /&gt;Asi  los panelistas de  6, 7, 8 , parecen integrantes de un grupo de “auto convencimiento”: van todos los días al programa a darse una mano recíproca para convencerse –y de ese modo tranquilizarse- de que están del lado de la verdad. Pero no es posible cumplir ese objetivo, si al mismo tiempo no se convencen que los otros, los que están fuera del programa del canal estatal,  son idiotas, o cínicos. Y que basta su condición de tales para que no tengan derecho a la palabra.&lt;br /&gt;Va de suyo que el programa excluye por principio cualquier intento de autocritica. Hecho para poner en evidencia los silencios y los intereses  de los “grupos concentrados”, y las dependencias de sus periodistas, los panelistas de 6, 7, 8 no parecen  dispuestos en absoluto a pensar  sobre sus propias dependencias,  sobre los intereses de quienes los han contratado, sobre los silencios que nunca se les concederá romper.&lt;br /&gt;Los montajes, las construcciones mediáticas, los recortes, las puestas en escena, las creaciones artificiales de la realidad sólo son sayos que convienen  “a los medios”. Canal 7 no es, en realidad, un medio: es transparente reflejo de lo nacional y lo popular.&lt;br /&gt;Denunciadores de la falsa objetividad de los medios opositores, los panelistas de 6,7,8  divagan desde  una “super obetividad”, que no admiten abiertamente,  pero  que ejercen sin rubor.&lt;br /&gt;Pero los panelistas van mucho más allá.  El programa en el  que inútilmente quise escuchar una discusión,  expuso en un montaje dos figuras: la ejemplar de Jorge Rivas, el actual diputado oficialista que se sobrepuso admirablemente a una cuadriplejia causada por un ataque de delincuentes, y las más enervantes poses y declaraciones de Elisa Carrió. &lt;br /&gt;No alcancé  a entender porqué las imágenes de Carrió  entre medio de un reportaje a Rivas,  hasta que en un momento intervino Sandra Russo: “En definitiva, dijo  más o menos y citando a Feinmann, se trata de apoyar a gente buena”. ¡Esto sí que es un recorte, y no macana!&lt;br /&gt;A los panelistas de 6, 7, 8  no le es suficiente con convencerse que están del lado de la verdad y  la objetividad: también tienen que convencerse, al borde del peor maniqueísmo, de que están del lado de la bondad. Uno puede esperar semejante reflexión de parte de una vidente de la Virgen, no de alguien que ejerce la crítica en un canal estatal,  reducida ahora a separar a los buenos y a  los malos.&lt;br /&gt;Trato de pensar qué gobiernos  son los que han utilizado esa brutal simplificación de buenos y malos.  Y concluyo que 6,7,8 no es un programa que aporte para adelante. Más bien atrasa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-2690042420237141775?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/2690042420237141775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/03/8-7-6.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2690042420237141775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2690042420237141775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/03/8-7-6.html' title='8, 7, 6'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5161619495775254638</id><published>2010-02-15T16:06:00.001-08:00</published><updated>2010-02-15T16:06:57.990-08:00</updated><title type='text'>Idiotas</title><content type='html'>“Es hora que dejemos de pensar qué Salta le dejamos a nuestros hijos y comencemos a pensar qué hijos le dejaremos a nuestra Salta”.&lt;br /&gt;He debido escuchar varios discursos en los que el gobernador Juan Manuel Urtubey decía,  con orgulloso énfasis, la frase con la que se abre este artículo.  En el primero deduje que era un guiño amable a una audiencia de padres y niños durante un acto escolar. En el último concluí que no era ningún guiño: la frase de verdad expresa lo que el gobernador piensa,  ¡de la política! &lt;br /&gt;Entonces me decidí a escribir este artículo. Del gobernador, los salteños  hemos estado preocupados si continúa a Romero o no; si es kirchnerista, cristinista,  o más o menos; si se conformará con otros cuatro años de inquilino en Las Costas, o si ya sueña que bien se merece un Olivos. Pocas veces nos preguntamos, en cambio, qué piensa. Porque piensa. Y esta frase nos viene de perlas.&lt;br /&gt;Pasemos por alto que, dicha en primera persona, la frase es una flagrante contradicción. Si de verdad lo cree,   Urtubey debería renunciar  y colgar una placa en alguna oficina del centro para esperar los primeros litigios, que sobran aquí en Salta.  Ya se sabe, saco y corbata en las mañanas,  algunos viajes a  la Ciudad Judicial por la autopista, expediente bajo el brazo,  doctor de aquí, doctor de allá, una horas en la Católica para el prestigio y la obra social,  y fútbol los sábados en La Loma. Y tiempo de sobra para, como buen esposo y padre de familia, pensar qué hijos le dejará a Salta.&lt;br /&gt; Pero no.  Desde que en 1995 Romero le dio una secretaría, Urtubey no ha dejado de pensar en la política, y de hacer política.  En aquellos momentos su olfato le dijo que tenía que acompañar al entonces gobernador y lo hizo, escalón para obtener la banca de diputado en el Congreso. Luego, cuando vio declinar la estrella de su primer padrino, de a poco fue acercando a los Kirchner. En esos vaivenes, nunca dejó de pensar que quería ser gobernador (lo que, vale aclararlo, no significa que haya dejado de pensar en la educación de sus hijos).&lt;br /&gt;Enseguida llegó la campaña para suceder a Romero. No la hizo a base de consejos útiles para que los padres salteños eduquen mejor a sus hijos.  No les dijo que debían enseñar a sus vástagos a no poner los codos en la mesa, y a ayudar a mamá a levantar la mesa. Por el contrario, su mensaje era un poco más amplio.  Y además de tener cierto ritmo, su frase de campaña tenía algún encanto político: “El cambio que vos querés, la provincia que vos amás”. Era una convocatoria colectiva.&lt;br /&gt;Pero dos años después, Urtubey dejó de lado el discurso de un líder político, para adoptar el tono  puede esperarse de un sermón dominical. Les dice a los salteños que sólo tienen que pensar en educar a sus hijos, y que deberían desentenderse de la Salta en la que vivirán. El mensaje es claro: de esto último ahora se ocupa sólo el gobernador.  &lt;br /&gt;Cuando era candidato, Urtubey necesitaba sumar aliados, pero recomendarles que eduquen a sus hijos no era la mejor forma de ganarlos: debía convocar a algún proyecto político. Pero desde el mismo momento en que asumió como gobernador, los aliados comenzaron a incomodarlo. Era el momento, entonces, de pedirle a los salteños que se ocupen de sus obligaciones domésticas. La tarea de gobernar es, ahora,  sólo suya.&lt;br /&gt;Nadie puede calibrar cuán profunda es la regresión a la que apunta el mensaje político de Urtubey. La ilusión de que basta de que los salteños o los argentinos seamos buenos tipos para que la provincia o país salgan adelante es una peligrosa ilusión, hecha al dedillo de quienes ceden a  la tentación autoritaria, de quienes ya no creen en la democracia, aunque –como en el caso de gobernador- se sigan llamando a sí mismos constitucionalistas.&lt;br /&gt;En lo que a mí respecta, prefiero pensar que la política debe hacerse sobre un supuesto contrario: que en todo el mundo –incluso en Salta, aunque seamos tan buenos y orgullosos-, quienes gozan de poder tienden a utilizarlo en provecho propio, y que el que posee un poco de fuerza tiende a utilizarla contra los más débiles. Y que para evitarlo hace falta la política: desde el secreto del voto universal, hasta la división de los poderes,  pasando por la publicidad de los actos de gobierno.&lt;br /&gt;O en positivo, creo que como diría Tocqueville, sería bueno que los poderes se dispersen. Que se distribuya la política.  Y que haya más ciudadanos, y menos mandamases que quieran mandarnos a casa.&lt;br /&gt; Pero a este artículo le falta la conexión con el título.  Sin pretender emular a Mariano Grondona, que sabe muchísimo más de etimologías, la palabra idiota viene del griego, idiotés.  No es que sepa griego, lo leí en un libro de Savater. “Idiotés” designaba en aquellos tiempos antiguos -más progresistas que los de ahora- a la persona que, desentendiéndose del ágora –de lo público- se ocupaba sólo de sus asuntos domésticos. Que es lo que el gobernador quiere que hagan y sean los salteños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5161619495775254638?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5161619495775254638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/02/idiotas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5161619495775254638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5161619495775254638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2010/02/idiotas.html' title='Idiotas'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-3884873151657923836</id><published>2009-10-06T15:26:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T15:27:43.622-07:00</updated><title type='text'>Filosofía oficial</title><content type='html'>“En Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog. Y ponelo en negrita. A la mayoría de los que escriben blog un buen jefe de redacción le metería una patada en el culo y los echaría por la pésima  prosa que tienen…”  José Pablo Feinmann&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   La buena prosa del autor de “Ni el tiro del final”  ha logrado que  el jefe de redacción de Página 12 no le pegue una patada en el culo. De hecho, sigue publicando allí sus columnas con regularidad, como la del 27 de setiembre pasado, titulada  “Conferencia en el Libertador”.&lt;br /&gt;     Conferencia que él mismo había dado por disposición de la ministra de Defensa, Nilda Garré, y que obedeció un general. (Lo bien que hizo, que para obedecer al poder civil están).&lt;br /&gt;    Feinmann repite allí que ha llegado en taxi, tipo de mención que es muy habitual en él. En su libro “Filosofía y Nación” cuenta que mientras iba en colectivo soñó con fundar una filosofía argentina. Así que ahora, recién bajado del  taxi, hay que ver qué se propone. Por lo pronto, la  columna es un alarde de su bella prosa,  una inacabable repetición de frasecitas.&lt;br /&gt;  ““Subimos la gran escalinata, entramos y estoy ahora en un hall imponente. Son los grandes espacios del poder. Uno tiene que sentirse pequeño en ellos. Conmigo lo consiguen. Toda esa imponencia me puede”.&lt;br /&gt;    Aunque  ha sido el poder de un gobierno nacional el que ha querido que Feinmann diera su conferencia en el Libertador, Feinmann escoge representarse como un pequeñito,  casi  como una víctima del poder. “¿Qué hago aquí? Nunca pensé entrar aquí. Y ahora estoy tan optimista que hasta creo que también voy a salir.”  Y hasta sus amigos, cuenta en su columna, le sugieren un poco en broma y un poco en serio que lo podrían haber dejado adentro.  &lt;br /&gt;      Da un poco de pena y de risa un filósofo que para no sentirse culpable de estar tan ligado al poder, pretende mostrase como su potencial víctima.&lt;br /&gt;     Pero este hombre  también tiene la valentía de enfrentarse a sus propios prejuicios.  En el ascensor,  se pregunta  de dónde había sacado que los militares no pueden ser buenos.  Claro que sí pueden ser buenos, deja traslucir después, aunque no tanto por la sonrisa del general que luego tiene en frente, sino porque el militar ha leído muchos de sus libros. &lt;br /&gt;      “Además, profesor, usted es un referente de nuestra cultura y queremos oír lo que tenga para decirnos”.   Imposible mayor demostración de bondad. Imposible también, indicación más certera de las referencias culturales indispensables  para  los que buscan ascender hoy  en la carrera militar. &lt;br /&gt;   La frase, sin embargo, encierra más sentidos:  frente a Feinmann, el general ha dejado de ser un militar que actúa por obediencia, para convertirse el representante  de un “nosotros”  que , tras deliberarlo, han decidido convocar al filósofo.    No está de más: el columnista de Página 12 no quiere ser confundido con alguien que adoctrina a unos militares que lo a escuchan  por obediencia.     &lt;br /&gt;    Frente a ellos,  hablará durante hora y cuarenta y cinco minutos.&lt;br /&gt;  Les pide que se circunscriban a la defensa del territorio nacional, y es imposible no preguntarse si  no piensa de sí mismo que es el filósofo garante de la doctrina nacional.&lt;br /&gt;     Les da su  singular versión de Sarmiento,  a quien valora con el extraño recurso de hacerle decir lo que no dijo.  En efecto, para Feinmann, Sarmiento estaba enamorado de Facundo Quiroga: su única prueba es que no escribió sobre Paz, ni sobre Moreno, sino sobre el caudillo que enarbolaba el lema “Religión o Muerte”.   Así convierte al autor del Facundo en un juguete de la astucia de la historia o de la razón: muy ilustrado él, no se dio cuenta que al escribir  estaba enalteciendo al bárbaro que parecía condenar.&lt;br /&gt;     También tiene tiempo para extenderse sobre una idea  a la que dedicó  horas de estudio: que el capitalismo es un sistema cuyo  axioma esencial es la desigualdad y que el socialismo fracasó.  No hace falta mucha hermenéutica para inferir que el columnista de Página 12 fue a inculcar a los oficiales del Ejército que los argentinos estamos condenados –no al éxito como decía Duhalde- sino a la tercera posición.  Esto es, al peronismo.&lt;br /&gt;       Feinmann deja su más bella prosa para el final.  Invoca el  sueño de un país  “para todos, en el que todos trabajen dignamente, coman, se vistan, aprendan. Un país en el que los niños estudien y no se desmayen por hambre en las aulas”.&lt;br /&gt;     Y remata, esperando el aplauso: “Nadie sabe si es posible. Pero debemos saber que es necesario”.&lt;br /&gt;     Habrá que investigar qué regímenes apoyaron  los filósofos que pretendieron descubrir las necesidades históricas. En el caso de Feinmann, ya sabemos de su admiración por los gobiernos autoritarios que “hicieron algo por los pobres”. &lt;br /&gt;        Allá él con sus autores alemanes, a los que no cita sólo para seguir fungiendo de filósofo nacional.  Por mi parte,  pienso justamente al revés: que es posible un país en el que los niños estudien y no se desmayen por hambre en las aulas.  Y  que todos tenemos la obligación de saber que ninguna fatalidad, ninguna necesidad,  ni régimen alguno, lo garantiza. &lt;br /&gt;       Concluyo. ¿Puede haber algo más peligroso que un filósofo oficial que hable de necesidades históricas a los militares?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-3884873151657923836?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/3884873151657923836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/10/filosofia-oficial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3884873151657923836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3884873151657923836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/10/filosofia-oficial.html' title='Filosofía oficial'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5419437568635400389</id><published>2009-09-20T17:36:00.001-07:00</published><updated>2009-09-20T17:36:32.015-07:00</updated><title type='text'>Sigan participando</title><content type='html'>Ya se podía decir, con un poquito de exageración,  que las elecciones son una lotería: dada la vaguedad general de los discursos de campaña,  nadie puede predecir  con qué saldrá  el candidato en  caso de ser elegido.&lt;br /&gt;   Pero desde  este año lo de lotería no es una metáfora: es  una estrategia  establecida entre algunos candidatos. En junio,  un ahora diputado nacional electo rifó un auto para llenar el Delmi; luego se hizo propaganda con una foto hablándole a la multitud, que no había ido a escucharlo hablar de moral, familia y servicio militar obligatorio,  sino a ver si el acaso le deparaba un auto. &lt;br /&gt;   El Frente Salteño ha tomado debida nota de la eficacia democrática de los sorteos. En la sede de España y 20 de Febrero un hombre reparte entusiasmado  los boletas de sus candidatos con un billete adentro, un billete para participar del sorteo de unas computadoras. &lt;br /&gt;     “Participando ganamos todos” dice la primera frase: ya no se sabe si está hablando de democracia o de una timba con premios consuelo. Luego, invita a  responder una pregunta cultural para tener chances:  ¿Quién es el primer candidato a diputado provincial? &lt;br /&gt;      Y por último  el  elector – jugador  debe asentar  nombre,  apellido, teléfono y correo (¡no en la boleta, claro, sino en el cupón del sorteo!). Curioso y además predictivo: los candidatos brindan  nombre,  foto y currículum, nada de dirección ni de teléfono: en caso de quejas,  sírvase dirigirse a Magoya.&lt;br /&gt;       Ahora pídale usted una plataforma. Sólo le darán un volante con algunas frases auto acusatorias. “Estamos cansados de políticos que no trabajan, de los que prometen mucho y después no cumplen, y de los que usan los dineros de los salteños para su propio beneficio”, dicen los candidatos que, sin ruborizarse, reconocen también que ejercieron durante años  toda clase de cargos políticos.&lt;br /&gt;       En realidad lo que ya comienza a cansar, o debería,  es el desfile de frases huecas cada dos años,   ese vacío cada vez más notorio de quienes sólo apetecen obtener una  banca, aprovechando las debilidades de una democracia que hasta les consiente convertirla en una  timba. &lt;br /&gt;     O tal vez tengan razón y, con el objetivo de aumentar la concurrencia a las urnas,  haya que profundizar las singulares innovaciones políticas que hemos inventado los salteños  El presidente de mesa, por ejemplo, podría dar a cada votante un numerito, no bien deposita el sobre en la urna. A las 12 de la noche el candidato proclamado ganador sería el encargado de sortearlos y de entregar el 0 kilómetro, si el suertudo apareciera enseguida.  Luego, mirando la pantalla con su sonrisa más falsa, exclamaría:   ¡sigan  participando!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5419437568635400389?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5419437568635400389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/09/sigan-participando.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5419437568635400389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5419437568635400389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/09/sigan-participando.html' title='Sigan participando'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-4893103081548258375</id><published>2009-09-01T16:15:00.000-07:00</published><updated>2009-09-01T16:16:38.963-07:00</updated><title type='text'>Dos identidades</title><content type='html'>Hasta los años  70 Vaqueros era solo una parada para comprar sandías de aquellos que en verano iban a  refrescarse al río Caldera o se aventuraban a  Jujuy por la cornisa.  Qué había a los costados de la ruta, a pocos interesaba: algunas hectáreas de tabaco con sus estufas de adobe, un puñado de huertas,  ranchos,  un par de salas viejas,  y algún arroyo que bajaba de la serranía.&lt;br /&gt;Cuarenta años después   Vaqueros tiene, en ciertas zonas, más aspecto de barrio residencial  que de paraje campestre, aunque por momentos el amante de la flanerie se encuentre con un derruido criadero de gallinas,  o una estufa que ya no quema,  vestigios de un pasado bucólico del que no queda memoria.  Convertido  en símbolo del utópico regreso a la naturaleza, hogaño abundan en el pueblo  las casas quintas de geólogos, músicos, artistas de todo pelaje,  periodistas,  biólogos, antropólogos y también de mi peluquero.&lt;br /&gt; La tradición urbana aún transmite que hace pocos años un grupo de familias fundó una comunidad inspirada en las enseñanzas del profeta anti occidental y anticapitalista Lanza del Vasto en la que todo se tenía en común.  No obstante,  actualmente cada residente de las casas quintas de Vaqueros tiene su propia cuatro por cuatro y su propia tarjeta de crédito, aunque a veces hacen causa común para vacacionar en las playas de Brasil.&lt;br /&gt; Vaqueros, sin embargo, tiene otra, aunque efímera, identidad.  El último domingo de agosto de cada año, ritualmente,  agentes de tránsito cortan el puente  y obligan a los automovilistas a cruzar el río por medio del cauce seco.   Entonces desembarcan sobre la banquina de la ruta los feriantes.  Van a hacer su agosto o, por lo menos, a  terminar de pasar  agosto. Uno ha comprado cuatro kilos de milanesa, dos de tomate y tres plantas de lechuga,  y los ofrece en sandwich al viandante como un manjar exquisito. Otro  rescata su viejo arco de hierro, lo adorna con una red y desafía a los chicos a derribar, con un tiro penal, cinco latas apiladas en forma de pirámide: el que acierta gana dos pesos. Tres mocosos y sus padres hacen fila y piensan que serán Palermo, ignorando que una vez el boquense erró tres penales contra Brasil.  Al lado, una mujer  ofrece en vano buñuelos recién cocidos en aceite, bajo un sol de 35 grados y con el aroma de la bosta de los caballos que acaban de pasar. Mientras, un gaucho recién estrenado y con piercing en la oreja lee, durante minutos,  el sobre metálico y cerrado en vacío que un vendedor ofrece en su mesita: está escrito en chino o en japonés, vaya uno a saber,  y ha de  guardar algún polvo inefable para combatir las hemorroides, la artritis o la impotencia. &lt;br /&gt; ¿De dónde ha salido toda esta gente que va y viene sobre el asfalto en ebullición, que conversa, mastica, bebe,  compra, vende, pasea, se divierte, y también se persigna al paso del santo de la espiga? Arriba, en la iglesia circular de los curas azules, San Cayetano – el patrono del pan y del trabajo- los mira y tal vez piense que sus devotos no  pretenden volver a ningún pasado bucólico, ni sueñen con una  utopía. Sólo quieren sobrevivir al día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-4893103081548258375?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/4893103081548258375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/09/dos-identidades.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4893103081548258375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4893103081548258375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/09/dos-identidades.html' title='Dos identidades'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-6583555073385369705</id><published>2009-08-23T18:22:00.000-07:00</published><updated>2009-08-23T18:25:33.166-07:00</updated><title type='text'>En vez Araujo, Marcelo</title><content type='html'>Ahora que el antiguo relator de los goles secuestrados  está relatando los actuales goles liberados –Marcelo Araujo- me viene un pensamiento:  La televisión pública es como la muerte,  de repente hace a las personas más buenas. A  Grondona –que era un cómplice de los secuestradores pero   vio con claridad que era más beneficioso convertirse en víctima inocente- también.   La Argentina es un país de mutantes.  O  donde nada está donde parece estar, ni ser lo que parece.  Que los goles sean gratuitos, ¿garantiza que el fútbol haya dejado de ser  un vil negocio? Se me ocurre en este momento una asociación improcedente. Que en la cima del cerro de la Virgen no se cobre un centavo para caer desmayado a los pies de la vidente,    ¿asegura que las apariciones sean un fenómeno exclusivamente religioso, no afectado por el despreciable  lucro de empresas inmobiliarias y turísticas?  Para mí que la gratuidad, como la virginidad, hace mucho ha dejado de ser sinónimo de pureza. Si de verdad se asume que el Estado ha de hacerse cargo del entretenimiento de sus súbditos, no sólo  debió proclamar la gratuidad de los goles: también debió  prohibir  la publicidad en los partidos.  Pero nunca lo  hará, porque tiene que recuperar los 600 millones anuales que dará al antiguo cómplice.  El fútbol es un negocio redituable, lo han repetido los funcionarios y repetidores, asumiendo el discurso de sus opositores preocupados por  el  déficit. Pero ahora el negocio lo hace el Estado,  que compra goles  y vende avisos, como lo hacían los antiguos secuestradores.   El gobierno  lo hizo:  terminó con los negociantes del fútbol haciendo asumir al Estado su identidad.  Mató al monopolio, apropiándose de sus prácticas. Terminó con los relatos del secuestrador Araujo, contratando a Marcelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-6583555073385369705?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/6583555073385369705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/08/en-vez-araujo-marcelo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6583555073385369705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6583555073385369705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/08/en-vez-araujo-marcelo.html' title='En vez Araujo, Marcelo'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-8350621437435622259</id><published>2009-08-10T15:47:00.001-07:00</published><updated>2009-08-10T15:51:16.270-07:00</updated><title type='text'>El gobierno guarda en secreto una resolución sobre Plumada</title><content type='html'>El gobierno de Juan Manuel Urtubey guarda en secreto bajo siete llaves los términos de una modificación del contrato de la provincia con Plumada aprobada por el gobernador Juan Carlos Romero en diciembre de 2007, diez días antes de concluir su gobierno. El ministerio de Finanzas y Obras Públicas de la Provincia, a cargo de  Carlos Parodi, se niega a entregar la resolución en la que se detallan  las condiciones con las que la empresa estaría prestando servicios desde esa fecha. &lt;br /&gt; “Mire, el ministro está haciendo un curso y no ha tenido tiempo de ver el expediente. Vuelva el lunes”. Una empleada de la asesoría jurídica contesta de esa manera luego de dos solicitudes verbales y una por escrito para obtener copia de la resolución 686/7 firmada por el entonces ministro de Hacienda, Javier David.&lt;br /&gt;  Tampoco el gobierno de Romero hizo esfuerzo alguno para publicitar los términos de la resolución, ratificada  por el decreto 3489 del 30 de noviembre de 2007.   El decreto fue publicado en el Boletín Oficial del  12 de diciembre de 2007, pero  no la resolución.&lt;br /&gt;     Los considerandos del decreto, sin embargo, señalan que por la resolución  686/7 “se aprueba la adenda al contrato original suscripta entre la Secretaría de Infraestructura Urbana y financiamiento internacional y la empresa Plumada  S.A. con relación al contrato para la prestación de servicio de Archivo, Digitalización, Custodia y Logística de Documentos del Poder Ejecutivo Provincial”.&lt;br /&gt;     También se menciona que “de común acuerdo las partes deciden prorrogar y modificar los términos del contrato original”  entre Plumada y la Provincia de Salta, que se había aprobado el 1 de junio de 2006 mediante el decreto 1583.&lt;br /&gt;      Pese al sistema republicano de la Argentina, y al artículo 61 de la Constitución Provincial que establece que la administración pública se rige por el principio de la publicidad de sus normas y actos, se desconocen aún los que nuevas condiciones otorgó Romero a Plumada.&lt;br /&gt;      El contrato de 2006 por el que la provincia otorgó a Plumada S. A. la guarda de los archivos de la Provincia no estipula claramente una duración y establece, entre otras disposiciones, que si la empresa pierde una caja con documentación sólo se responsabilizará “exclusivamente y hasta el límite máximo del valor kilo papel, excluyendo otro valor que pudiera tener, más un monto equivalente al valor de 1 año de guarda de una caja” (unos treinta pesos).&lt;br /&gt;       En enero de 2008 el gobernador Juan Manuel Urtubey se quejó de los precios que debía pagar la provincia por la guarda de archivos , -“vale más barato enviarlos a Miami”,  dijo-, pero evitó referirse a la modificación del contrato que Romero le había dejado en herencia y cuyo decreto había  sido publicado dos días después del recambio de gobierno.&lt;br /&gt;      El 3489, sin embargo, no fue el  único decreto sobre Plumada que el gobierno de Romero promulgó antes de su partida. Con la misma fecha, pero con la firma del senador Mashur Lapad a cargo del Ejecutivo, el decreto  3559 dispuso ratificar una resolución –la 5663- del Ministerio de Educación.  El decreto fue publicado en el boletín del 13 de diciembre de 2007, pero el gobierno tampoco publicó  la resolución.&lt;br /&gt;   El decreto y la resolución encomendaron a Plumada S. A la realización del servicio de Digitalización del patrimonio bibliográfico y documental que se encuentra en el Complejo de Bibliotecas y Archivo de la Provincia.&lt;br /&gt;     Una semana antes de entregar el Ejecutivo,  Romero  pagó a Plumada un adelanto de más de tres millones de pesos por esos servicios de digitalización. El año pasado, el entonces director de la Unidad de Renegociación de Contratos (UNIREN) , Emilio Rodríguez Tuñón, recomendó la anulación de esa operatoria por “violatoria de normativas de contratación de la provincia”, según declaró a Nuevo Diario, aunque luego su informe nunca se oficializó ni el gobierno dio a conocer qué pasos siguió respecto de esos adelantos.&lt;br /&gt;     A pedido de la  diputada Virginia Cornejo la auditoría general de la Provincia investiga desde hace meses la operatoria de la digitalización, aunque se desconoce si ha incorporado en su investigación los términos de la modificación del contrato marco con Plumada dispuesta por Romero en los últimos días de su gestión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-8350621437435622259?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/8350621437435622259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/08/el-gobierno-guarda-en-secreto-una.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8350621437435622259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8350621437435622259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/08/el-gobierno-guarda-en-secreto-una.html' title='El gobierno guarda en secreto una resolución sobre Plumada'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-1621724729111030479</id><published>2009-07-30T14:16:00.000-07:00</published><updated>2009-07-30T14:17:20.725-07:00</updated><title type='text'>La provincia de los grandes hermanos</title><content type='html'>Ellos no pueden saber qué hace él, pero él sí sabe qué hacen ellos.  Ellos no lo pueden ver, pero él sí  los ve. ¿Puede haber una relación más desigual? &lt;br /&gt; Con esas características George Orwell  describía el poder del “Gran Hermano” en la novela “1984”.&lt;br /&gt;  Escrita  para denunciar los horrores del stalinismo, hoy no hace falta  toparse con un campo de concentración para darse cuenta que esa clave del poder imaginada por el escritor británico puede servir para interpretar lo que ocurre en Salta, donde sus habitantes tienen cada vez  más dificultades para acceder a información sobre lo que les atañe,  mientras uno pocos acumulan   mayor cantidad de  información sobre ellos.&lt;br /&gt;  Obtener datos que otros desconocen, aprovecharlos al máximo posible: tal parece ser el medio y el fin de la clase empresarial y política de  Salta.  El año de 1995 puede ser tomado como el comienzo de la aplicación de esas estrategias y objetivos,  sobre todo si  se leen las  crónicas de El Tribuno sobre la privatización del antiguo Banco Provincial de Salta. &lt;br /&gt;  El 7 de noviembre de 1995, a horas   del  vencimiento del plazo para la presentación de las ofertas, el  diario del gobernador electo  Juan Carlos Romero,  informaba,  por primera vez y  en letra chiquita, que el nuevo propietario iba a ser el único agente financiero de la provincia por diez años.  &lt;br /&gt;  Sólo después de esa modificación –que no toma de sorpresa a Jorge Brito, dueño del Macro- el diario comienza a mencionar a ese banco como posible comprador.  El 9 de noviembre, cuando informa de la apertura del sobre número uno, el  titular del diario lo decía todo:  “Sólo al Macro le interesa el BPS”.&lt;br /&gt;  Era una verdad a medias. Lo que le interesaba al Macro no era un banco quebrado por créditos dados a los amigos del poder, sino la fabulosa posibilidad que se le concedía: la de manejar no sólo el dinero de la provincia por diez años –y ya van…-, sino también la de atesorar y usar  la enorme cantidad de información que venía con ella.&lt;br /&gt; Estremece un poco imaginarlo. ¿Cuánto sabe el Macro de todos los  salteños que trabajan en el Estado provincial o en las municipalidades y por tanto cobran sus sueldos en el Macro?¿ De sus ahorros o de sus rojos, de sus  gastos? ¿Pero también de los impuestos que pagan o no pagan todos los salteños y, por tanto, de lo que tienen o no tienen? ¿Cuánto sabe, además,  del origen y del destino del dinero público? Dos cliks  y la información aparece en la pantalla a disposición del manager. Que más que manager es un avivado&lt;br /&gt; Ahora bien, ¿cuánto pueden saber los salteños del Macro?  ¿Cuánto dinero ha embolsado  por actuar como agente financiero de la provincia?  ¿Cuánto  ha obtenido con los créditos subsidiados que el gobierno de Urtubey  le sigue concediendo?  Y tantas preguntas más. Pero al salteño de a pie le será más fácil conocer el nombre de la siguiente novia de Berlusconi.&lt;br /&gt; Diez años después, en 2006, el gobierno de  Romero  entrega archivos públicos de la provincia a una empresa que hasta pocos meses antes se dedicaba al comercio de golosinas y el transporte de gaseosas.&lt;br /&gt; Imagine cualquiera la cantidad de información que la Policía ha acumulado sobre los salteños  y piense que el cincuenta por ciento de la documentación guardada en los galpones de Plumada del acceso a Salta–y en buena parte digitalizada-  ha sido enviada por la misma Policía. Añada el sistema de cámaras que un actual juez de Corte instaló en el centro y con las que cualquier mortal que va a comprar unos calcetines es mirado por no se sabe quién en pantallas instaladas no se sabe dónde. ¡Orwell tendría  suficiente material para escribir una ficción de horror! &lt;br /&gt; (Aquí, por el contrario,  será siempre más reconocido escribir temas de amor para Los Nocheros. Hasta es posible que lo nombren a uno cónsul honorario del lirismo salteño) &lt;br /&gt;  En Salta las cosas parecen encaminadas para que unos pocos tomen decisiones con buena y abundante información, y para que la mayoría –en especial en época de elecciones -lo haga sólo a merced de la  propaganda. Así nos va. &lt;br /&gt;¿Qué otra remedio tiene semejante concentración de datos en pocas manos que la de abrir canales para que los habitantes de Salta puedan acceder a más y mejor información y decidir en mejores condiciones, aunque sea a la hora de votar? ¿No significaría esto un paso adelante de la democracia que los gobernantes dicen respetar? ¿No ha dicho un politólogo, cuyo nombre no me acuerdo, que luchar por la democracia es luchar por abolir el secreto? &lt;br /&gt;       Ahora bien, pídale usted al señor ministro de Finanzas o al señor Secretario General de la Gobernación el sólo dato de cuánto ha cobrado Plumada por mes en 2007 o en 2009.  (Las facturas del 2008 ya se conocen, meses después del pedido hecho por la Legislatura y carta documento mediante de una diputada).&lt;br /&gt;  Invoque todos los principios que hombres y mujeres supieron darse  para garantizarse el acceso a la información y evitar someterse a un Gran Hermano: cíteles el artículo 19 de la Convención Americana de Derechos Humanos,  recíteles  los artículos 1, 14 y 75 de la Constitución Nacional,  léales el artículo  61 de la Constitución Provincial, y muéstreles, por si no se convencen,  el decreto provincial 1574. &lt;br /&gt;  Diríjase a ellos con el título de doctor que les gusta ostentar. Apele a sus sentidos  valores democráticos y  republicanos. No se olvide de destacar, por supuesto, sus hondos conocimientos del derecho y de las leyes.  &lt;br /&gt;  Y, si quiere, alábele también el color de la corbata.  Ni así obtendrá una respuesta. Con el ninguneo de rigor  los funcionarios intentarán confirmarlo en ese destino tan poco democrático de ser conocido, pero no poder conocer.  Y querrán convertirlo, de una vez por todas,  sólo en un dato almacenado en una computadora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-1621724729111030479?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/1621724729111030479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/la-provincia-de-los-grandes-hermanos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/1621724729111030479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/1621724729111030479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/la-provincia-de-los-grandes-hermanos.html' title='La provincia de los grandes hermanos'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-835858089022713135</id><published>2009-07-16T08:55:00.000-07:00</published><updated>2009-07-16T09:01:13.089-07:00</updated><title type='text'>Basta con los secretos de Estado</title><content type='html'>Pego abajo un parte de prensa que envié distintos medios sobre un pedido de información que presenté al gobierno provincial sobre archivos públicos y que no obtuvo respuesta alguna. ¿Porqué acostumbrarnos a que nuestros gobiernos manejen los asuntos públicos como secreto de Estado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El gobierno no responde pedidos &lt;br /&gt;de información sobre  archivos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El gobierno provincial no ha dado respuesta alguna a un pedido de información realizado en mayo de este año acerca de los pagos realizados durante los ejercicios fiscales 2007 y 2008 a Plumada, la empresa privada que desde 2006 guarda y digitaliza los archivos públicos de la Provincia.&lt;br /&gt;   Las solicitudes  fueron elevadas el 8 de mayo pasado por un particular, Andrés Gauffin,  al ministro de Finanzas de la Provincia de Salta, con copia a la Secretaría General de la Gobernación.  Pese a que ya transcurrieron   más de cuarenta días hábiles, ningún funcionario dio una respuesta.&lt;br /&gt;    La guarda de los archivos en Plumada se rige por el decreto 1583 -dictado por Juan Carlos Romero y no objetado por la gestión de Juan Manuel Urtubey-, que establece entre otros puntos que la empresa cobra por cada caja guardada en sus depósito ubicados en el acceso a Salta,  y que en caso de pérdida de alguna de ellas, sólo está  obligada a devolver hasta el límite máximo del valor kilo papel, más el importe de un año de guarda.&lt;br /&gt;   En coincidencia con lo que había hecho la gestión anterior, la actual administración también ha encomendado a la empresa Plumada la digitalización de archivos, como el de las historias clínicas de pacientes de hospitales públicos.&lt;br /&gt;   El pedido de información  elevado el 8  mayo pasado por Gauffin requiere copia de la documentación respaldatoria de los pagos mensuales y/o anuales realizados por la Provincia a la empresa Plumada durante los ejercicios 2007 y 2008 (órdenes de pago, facturas, recibos, remitos, etc.) y el total de las erogaciones por servicios de esa empresa durante dicho año.  Tampoco tuvo respuesta un pedido similar elevado en agosto del año pasado. &lt;br /&gt;     La solicitud  invocó el decreto 1574/02 dictado por la gestión de Romero, que establece en el  primer artículo de su Anexo que “toda persona tiene derecho, de conformidad con el principio de publicidad de los actos de gobierno, a solicitar y a recibir información completa, veraz, adecuada y oportuna, de cualquier órgano perteneciente a la Administración Central, Descentralizada, de Entes Autárquicos, Empresas, Sociedades del Estado y Sociedades Anónimas con participación estatal mayoritaria”.&lt;br /&gt;     A los efectos de su aplicación, el decreto considera  como información “cualquier tipo de documentación que sirva de base a un acto administrativo, así como las actas de reuniones oficiales si las hubiere”.&lt;br /&gt;            De acuerdo a la norma, las solicitudes deben ser satisfechas antes  de los treinta días hábiles,  que sólo pueden prorrogarse en forma excepcional y con comunicación expresa antes del plazo previsto.&lt;br /&gt;      La negativa a responder a los pedidos de información significa no sólo un notorio incumplimiento del decreto, sino también un grave desprecio por el principio de publicidad de los actos de gobierno de un sistema republicano, establecido por los artículos 1, 14 y 75 de la Constitución Nacional  y  el  61 de la Constitución Provincial.&lt;br /&gt;    “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”, dice, además, el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que en Argentina tiene jerarquía constitucional.&lt;br /&gt;    El tratamiento de los asuntos públicos como un secreto se agrava cuando lo que un gobierno oculta es nada menos que la documentación que  revela su relación con  la  empresa que guarda sus  archivos.  ¿Qué transparencia puede esperarse entonces con respecto al tratamiento de la documentación encomendada a esa firma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Salta, 16 de julio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-835858089022713135?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/835858089022713135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/basta-con-los-secretos-de-estado.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/835858089022713135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/835858089022713135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/basta-con-los-secretos-de-estado.html' title='Basta con los secretos de Estado'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-258835663235267722</id><published>2009-07-05T19:01:00.000-07:00</published><updated>2009-07-07T17:21:11.036-07:00</updated><title type='text'>Teocracia débil</title><content type='html'>Conocidos los resultados electorales del 28 de junio en Salta, no debería sorprender a nadie que los próximos candidatos peronistas a cualquier cosa decidan disfrazarse de gauchos para hacer campaña, apelen a cada momento a la identidad salteña y a la lealtad, invoquen a Dios como su  guía inmediato y propongan  una milicia infantil desde los cuatro años.&lt;br /&gt;    Y quieran cerrar la campaña convocando a la procesión del Señor y la Virgen del Milagro el 15 de setiembre y a una  posterior rifa de bicicletas, motos y  auto cero kilómetro en la plaza 9 de Julio, no bien ingresen las imágenes a la catedral.&lt;br /&gt;      Una foto del candidato en la procesión con la multitud a sus espaldas podría incluirse en la volanteada anterior al domingo de las elecciones. &lt;br /&gt;     Vacíos de ideas y mensajes políticos, la clase  política predominante en Salta se ha lanzado a la caza de los símbolos religiosos e identitarios  para utilizarlos en su provecho, y lo hace cada  vez con más descaro, como el gobernador Juan Manuel Urtubey o el diputado nacional electo Alfredo Olmedo, cuyo único referente es Dios.&lt;br /&gt;      Hay una primera consecuencia natural: en el horizonte mental  de  esta clase política sólo hay lugar para lo que los salteños “son”, no para lo que desean, ni mucho para lo que pretenden hacer. A los salteños, repiten en distintas versiones, les basta con ser  leales a sí mismos y  estar orgullosos de lo que son.&lt;br /&gt;      No debe sorprender entonces el paternalismo que exhuman las frases, las poses y las actitudes de esa clase política,  que pretende convertirse en una especie de guardiana protectora de la  identidad salteña, de “lo nuestro” que dicen defender.&lt;br /&gt;     No les basta, sin embargo, con usar y abusar de los símbolos durante las campañas. La misma estrategia debe ser utilizada una vez que ejercen sus mandatos, pues la legitimidad democrática de los votos no les parece suficiente. &lt;br /&gt;        Así, desde hace unos catorce años los gobernadores  se creen obligados  a revalidar su autoridad en la misma fuente de las tradiciones que ellos mismos instauraron o se ocupan de incrementar.&lt;br /&gt;       De este modo, el gobernador es elegido en las elecciones, pero solamente es investido de poder cuando el 7 de junio se reviste de gaucho en la cabalgata a la Cañada de la Horqueta y cuando unos meses más tarde asiste, piadoso, a la procesión del Señor y la Virgen del Milagro.&lt;br /&gt;        Pero no bastaron esos ritos al  joven gobernador de hoy, quien si algún cambio persigue respecto de su antecesor Juan Carlos Romero, es el de mostrarse aún más católico y más tradicionalista. &lt;br /&gt;       No ha dudado, por tanto,  en vestirse de gaucho y montar dos cuadras a caballo en el desfile del 17 de Junio pasado, con lo que hizo aún más pública y sacramental su “investidura”. Pocas dudas caben sobre lo que piensa o lo que pretende comunicar, cuando además no se ruboriza por decir  que “conduce el destino” de la provincia, como  en su momento Güemes.&lt;br /&gt;       Ningún otro gobernador, además, había alardeado tanto en sus discursos públicos  de su devoción por los patronos salteños. “Me considero bendecido por el Señor y la Virgen del Milagro por tener la oportunidad de volcar mi vocación en lo que hago”, dijo hace poco tiempo en un lanzamiento de becas estudiantiles.&lt;br /&gt;        Poco falta entonces, o nada, para que un Olmedo, o un Urtubey, concluyan en su íntima conciencia de que si ejercen como diputado o gobernador es porque el mismo Dios lo ha dispuesto, no porque le hayan prestado sus votos unos ciudadanos a los que deben rendir cuenta de lo que han hecho. &lt;br /&gt;       Si como dice el Diccionario de Política de Bobbio,  la teocracia es una ordenación política en la que el poder es ejercido en nombre de una autoridad divina, por hombres que se declaran representantes suyos en la tierra (o bendecidos, da lo mismo), salteños y salteñas,   ¡bienvenidos a la teocracia débil!&lt;br /&gt;        No son, sin embargo, los no católicos salteños los únicos que deberían preocuparse por “el cambio”. El gaucho que no necesita un 17 de junio para ponerse un sombrero y unas alpargatas porque le hacen falta todos los días,  el peregrino que camina noches y días para honrar a su Señor el 15 de setiembre,  ¿acaso no podrían, con todo derecho, escandalizarse por la manipulación de sus símbolos por alguien que con ello sólo pretende ganar, conservar o acrecentar su poder?&lt;br /&gt;       Aunque muchas definiciones se han dado sobre la laicidad,  es obvio que su construcción es una tarea pendiente de la sociedad salteña, si es que quiere mejorar la calidad de su democracia, objetivo que evidentemente está muy lejos de su clase política tradicional.&lt;br /&gt;       El politólogo libanés Georges Corm ha dicho al respecto. “La laicidad es una doctrina que protege al individuo de la dictadura del conformismo y de las presiones psicológicas que pueden ejercer sobre él los notables y dirigentes de su comunidad religiosa o étnica; es además una doctrina destinada a preservar la integridad de la religión y de los valores espirituales, resguardándolos de las manipulaciones de los políticos en la competición por el poder”.&lt;br /&gt;        Cuanto hace falta que esas ideas arraiguen y se extiendan alguna vez en Salta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-258835663235267722?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/258835663235267722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/teocracia-debil.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/258835663235267722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/258835663235267722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/07/teocracia-debil.html' title='Teocracia débil'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-6896382925251491454</id><published>2009-06-19T15:40:00.000-07:00</published><updated>2009-06-19T15:41:12.101-07:00</updated><title type='text'>Los fantasmas del miedo</title><content type='html'>Unas veces pueden hacerte pensar; otras, te dejan la cara mustia  o  te  mueven a risa. Pero hay algunas que se aprovechan de tu miedo o te lo producen. Como los hombres, y como diría cualquier andaluz, hay campañas pa´ to´.&lt;br /&gt;    Los  afiches y  volantes de un candidato a diputado nacional  cuyo único referente es Dios –tal como no ha tenido empacho en declarar - aparecieron el domingo pasado desparramados en el frente de mi  casa.&lt;br /&gt;     “El pueblo es el soberano y Dios es el camino”, dice allí el candidato frente a una multitud a la que, seguro, aquella noche le importaba un corno su extraña teología política y deseaba que de una buena vez  se rifase el auto 0Km  que el marketing electoral había prometido.&lt;br /&gt;    Si se confirma que El mismo en persona  señaló  a Olmedo con su dedo sería la primera vez  que Dios se haya metido tan de lleno en  una  campaña política en Salta.  Hasta  el momento se sabía que el Espíritu Santo inspiraba a los cardenales para elegir el Papa,  no que designaba y dirigía personalmente a los candidatos a diputados nacionales.&lt;br /&gt;    Pero aunque  ningún instituto teológico ni de Ciencias Sagradas local haya  puesto en duda que Dios se comporte como un Urtubey o un Kirchner poniendo o sacando nombres en la boleta, bastaría una  antigua cita para pensar lo contrario: “Den al César lo que es del César y  a Dios lo que es de Dios”.&lt;br /&gt;     Lo que en una interpretación más o menos libre podría significar hoy: dejen de meter a Dios en las campañas, no intenten convertirse en sus representantes.  Cuando llegan las elecciones, la democracia necesita candidatos  humanos y bien humanos, no enviados divinos.&lt;br /&gt;      Pues ya es peligroso  que un político –como también lo ha hecho nuestro candidato- se convenza de que representa a la patria y haga de  la bandera el  símbolo de su  partido, enviando de paso al infierno de los apátridas a sus contrincantes y a quienes no lo voten.  Pero  ¿qué se puede esperar si además se convence de que actúa elegido por y en nombre de Dios? &lt;br /&gt;       Toda la mezquindad y la pobreza del discurso político salteño parece haberse resumido en las consignas de Alfredo Olmedo: a falta de ideas y proyectos,  planearon sus  estrategas,  veamos cuáles son los miedos de los salteños –no sus deseos- y nos presentemos como su  conjuro. &lt;br /&gt;       Así, frente a los temores que producen la incertidumbre económica, los conflictos sociales y políticos, la corrupción y la droga,  nada puede ser tan emotivamente atractivo como  la invocación a la patria y a la familia,  que poco y nada anticipa sobre las leyes que promoverá en el Congreso, aunque deje bien en claro que para él todos los problemas se resuelven apelando a la autoridad de un general o de un padre de familia.&lt;br /&gt;      Dios, patria y hogar: el de Olmedo es un viejo mensaje ultraconservador que, aunque en mangas de camisa y con gorra,  desconfía de la democracia para resolver los conflictos, desprecia la política como lugar de negociación y aborrece los espacios laicos. &lt;br /&gt;      Hasta qué punto está dispuesto a explotar esa sensación de caos y desorden en los argentinos puede verse en su llamado a volver al servicio militar obligatorio, aunque con el adjetivo de comunitario. Para Olmedo no es más ciudadanía, y  mucho menos más libertad, lo que puede poner algún remedio a la crisis: es, por el contrario, una voz de mando, es la obediencia, y es tomar el país como un campo de batalla.&lt;br /&gt;    Hace falta, se decía hace unas décadas, que alguien venga  a poner orden en la Argentina. Ahora que, a caballo del cansancio de la democracia,  comienza a escucharse de nuevo la misma cantinela,  Olmedo se ofrece para hacerlo.&lt;br /&gt;    No debe extrañar que tal propuesta restauradora haya prendido en Salta, donde desde hace años una extraña virgen venida del cielo envía mensajes apocalípticos a los atribulados argentinos. &lt;br /&gt;   Inteligentísimos, los funcionarios de Turismo se alegran de que la Virgen del Cerro garantice un buen porcentaje de ocupación hotelera durante los fines de semana de todo el año.    Pero la visión maniquea del mundo que contagian sus mensajes, la continua invocación en la cima del cerro a San Miguel Arcángel, príncipe de los ejércitos celestiales,  y la  disciplina moral que se promueve entre los devotos,   alguna vez tendrían su correlato político.&lt;br /&gt;   Sólo hace falta ver los resultados del 28 de junio para saber hasta qué punto los salteños hemos sucumbido al miedo y a sus fantasmas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-6896382925251491454?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/6896382925251491454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/06/los-fantasmas-del-miedo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6896382925251491454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6896382925251491454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/06/los-fantasmas-del-miedo.html' title='Los fantasmas del miedo'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-4929179834480152384</id><published>2009-06-06T17:07:00.000-07:00</published><updated>2009-06-19T15:37:59.154-07:00</updated><title type='text'>Día del periodista</title><content type='html'>¡Hagamos la libertad de expresión en público! (y el amor en privado). &lt;br /&gt;  Tal podría ser una convocatoria  para  la celebración el día del periodista en Salta, donde la mayoría de sus  habitantes tienen sus propias ideas  y sus valoraciones, pero raramente  quieren -o pueden-  exponerla allí donde muchos  la escuchen.&lt;br /&gt;  Porque un entramado de relaciones pueblerinas no deja de desalentar  la exposición en plaza pública de lo que cada uno piensa. Aquí nos  conocemos todos  y vaya a saber qué pariente o que conocido se me puede enojar si digo a voz en cuello mis verdades.  &lt;br /&gt;  Y ni qué decir el funcionario provincial,  condenado –mientras  dure  el decreto que lo designó- no sólo  a  decir  nada, sino a pensar nada: callar y obedecer es la orden silenciosa que, como en cascada, desciende desde el vértice  de las jerarquías.&lt;br /&gt;  A lo que se agrega un sutil  e intricado sistemas de lealtades: la supervivencia  impone no  pocas veces  el cuidado de ese valor tan tradicional de los salteños, grabado a fuego en el escudo y sobre el que los candidatos machacan cada campaña, a falta de discursos más decorosos. &lt;br /&gt;  A tono, el arbitrario y discrecional sistema de publicidad oficial parece pensado para  que medios y periodistas calibren  la  exposición de sus opiniones por el grado de disgusto –o peor, de satisfacción-, que  puede causar en quien reparte el queso, que en estos ambientes se llama pauta.  Así,  la virtud de la  lealtad se expande a golpes de chequera,  o de transferencias  electrónicas al cajero de cada cual.&lt;br /&gt;    Por otro lado, ¿hasta qué punto el tan cacareado orgullo salteño y  ese prejuicio, tan atractivo como atávico,  de que todos somos una familia, tienen como correlato el desaliento del ejercicio de la libertad de expresión, en especial cuando  alguien  se atreve a criticar  “lo nuestro”?&lt;br /&gt;     Es bien distinta la sociedad que postula quien se atreve a llevar sus ideas  desde la  seguridad del estrecho círculo de sus parientes o amigos que ya lo ha aceptado como es, o desde su pequeña tribu en el que siempre encontrará la confirmación de sus dogmas,   hasta  la plaza pública e incierta. &lt;br /&gt;    Alguno habrá –es cierto- que lo haga sólo para jactarse de sus opiniones,  y otros   sólo cuando están seguros que sus frasecitas sacadas de algún libro de moda no le reportarán riesgos. O sólo  cuando calcule  que repetirlas  le reportará algún beneficio.&lt;br /&gt;   Pero otros  lo harán incuso afrontando riesgos. A la mujer o al hombre que no dimite de exponer sus opiniones, aunque cuando el clima le sea adverso,  incluso cuando peligre la acreditación de fin de mes en el cajero: a esos hay que rendirles homenajes. No a los que alaban la libertad de expresión, sino a los que se atreven a ejercerla a la vista y oído de todos.&lt;br /&gt;   Mucho mejor si están convencidos que sus verdades sólo son significativas si  las  dialogan, si las exponen a consideración de aquellos con quienes comparte suerte, condición o destino humano,  aunque no los conozca.  Estarán construyendo así una sociedad razonable, que también suele llamarse democrática.&lt;br /&gt;   Razonable, ha dicho un filósofo cuyo nombre olvidé,  no es precisamente alguien que se mueve por la razón: es quien sabe que sus opiniones son falibles y que por tanto, las da a probar a los otros. &lt;br /&gt;   Para ello hace falta que las ideas salgan de la comodidad de las cuatro paredes en las que solemos encerrarlas.  No hay hombres ni mujeres libres si sólo cuchichean por lo bajo sus ideas,  sus valores y sus proyectos.&lt;br /&gt;  Por eso,  no se hace la libertad de expresión en el mismo ambiente que el amor. Pero si se acierta a cultivarla,  su práctica  puede resultar tan  creativa y humanizadora como  el lenguaje que pueden decirse, en la intimidad,  dos cuerpos que se aman.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-4929179834480152384?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/4929179834480152384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/06/dia-del-periodista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4929179834480152384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/4929179834480152384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/06/dia-del-periodista.html' title='Día del periodista'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-7871617374066186762</id><published>2009-05-26T05:02:00.000-07:00</published><updated>2009-05-26T05:04:18.941-07:00</updated><title type='text'>Las lunetas de Yarade, la casita de Romero</title><content type='html'>El escándalo por la publicidad de Fernando Yarade en los colectivos de SAETA sólo es una muestra más de la arbitrariedad y la desfachatez con la que el justicialismo local maneja el dinero de sus campañas, incluyendo la de Juan Carlos Romero en 2007.&lt;br /&gt;Pero para el gobierno provincial el mayor pecado del presidente de SAETA fue la de dejar en evidencia una de las tantas tretas con que sus conductores de campaña  acaparan el espacio público y  haber dado una pista de  lo que puede gastar un candidato oficialista para imponer su imagen.&lt;br /&gt;Si, tal como dijo la gerente de la empresa que manejaba la publicidad de los colectivos, el propio presidente de SAETA le había contratado publicidad para Yarade por 50.000 pesos sólo para las lunetas de los colectivos, ¿cuánto dinero gastará finalmente en su campaña?&lt;br /&gt;A echarle pluma. ¿Cuánto le costarán hasta el 28 de junio los carteles iluminados para decir que defenderán lo de ellos, las pintadas en las paredes, los minutos contratados de la radio, los alquileres de las unidades básicas abiertas de un día para el otro, los espacios de Canal 11 para mostrar su álbum familiar de fotos, los periodistas –perdón por usar el término- pagos, los acólitos, los viajes, los colectivos, los choripanes, la gaseosa y el tinto para la muchachada leal?&lt;br /&gt;No cuentan aquí los gastos de campaña que correrán a nombre del Senado o del gobierno provincial. Viaticará cada vez que vaya a sacarse la foto de una obra pública provincial al interior. Correrán a su favor los subsidios, los nombramientos, los favores de última hora de su amigo Juan Manuel.&lt;br /&gt;La ley nacional 26.215 pretende hacer más transparente el manejo del dinero de las campañas, pero los candidatos justicialistas salteños suelen cumplirla con la misma desfachatez y descaro con la que reparten subsidios e inauguran obras dos minutos antes de los comicios.&lt;br /&gt;Según la norma, diez días antes de las elecciones  los candidatos deben presentar un informe previo detallando los ingresos y los gastos efectuados hasta ese momento y los previstos hasta el final de la campaña. Noventa días después, los candidatos deben presentar un informe final.&lt;br /&gt;Un botón basta para mostrar hasta donde los candidatos justicialistas están dispuestos a informar a los electores cuánto dinero y cómo gastan en sus campañas. Diez días antes de las elecciones del 28 de octubre de 2007, el Frente Justicialista informó a la Justicia Electoral que ya llevaba gastado $ 295.000 en propaganda. Sin embargo, en el informe final, el Frente Justicialista consignó ¡sólo $ 92.662 de gastos por ese concepto! ¿Y los otros 200.000 que según su propio informe previo ya llevaba gastado?&lt;br /&gt;El Frente Justicialista llevó a Juan Carlos Romero como primer candidato a senador nacional en una boleta donde el tercer candidato a diputado era el actual ministro de Trabajo de la Provincia, Rubén Fortuny. Vale la pena también recordar quiénes eran los candidatos a senadores suplentes: allí Pablo Kosiner –actual ministro de Justicia, Seguridad, Derechos Humanos y Etcétera- se quedó en el segundo puesto y le cedió, como un caballero, el primer lugar a la señora Carmen Lucía Marcuzzi de Romero.&lt;br /&gt;En el sitio oficial del Poder Judicial de la Nación (pjn.gov.ar), donde se encuentra disponible esa información, no se aclara si el actual senador nacional o sus acompañantes en la boleta recibieron alguna sanción por presentar un informe final de gastos de campaña absolutamente incongruente con su informe previo. &lt;br /&gt;Pero esas rendiciones tienen otra rareza. Allí los candidatos juraron y perjuraron que no recibieron un solo centavo de aportes privados y que sólo usaron para su campaña los 115.000 pesos del aporte público que recibió el Frente. La declaración parece requerir la misma respuesta que el credo niceno constantinopolitano: un acto de fe.&lt;br /&gt;De todos modos, a Romero le gusta hacer propaganda de su transparencia. En la edición del 11 de mayo pasado de su diario, se ufanó de ser el único senador nacional que había presentado hasta ese momento la declaración jurada de bienes. Lamentablemente, un aviso de último momento impidió al matutino publicar los bienes declarados por el senador.&lt;br /&gt;No obstante, si se echó tan a menos como en su  informe final de campaña, es posible conjeturar que Romero declaró en el Senado que vive con su senadora suplente en una casita del barrio Universitario , que tiene un Fiat Spazio 95, una caja de ahorro en el Macro con 930 pesos, y otros 28 en la billetera del vuelto del mondongo que acababa de comprar por encargo de Betina. Y que de ningún modo se está haciendo una costosísima, ostentosa y horrible mansión en Castellanos. &lt;br /&gt;Tal es el nivel de credibilidad de unos candidatos que cada dos años se aprovechan de la democracia, a costa de destruirla un poco más. Tienen sin embargo el cinismo de decir, como en la plataforma de Yarade y compañía, que el futuro de la Argentina está en manos de sus representantes. Nos lo querrán administrar como al dinero de sus campañas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-7871617374066186762?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/7871617374066186762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/05/las-lunetas-de-yarade-la-casita-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7871617374066186762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/7871617374066186762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/05/las-lunetas-de-yarade-la-casita-de.html' title='Las lunetas de Yarade, la casita de Romero'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-6781748246619797109</id><published>2009-05-07T09:49:00.000-07:00</published><updated>2009-05-07T09:50:21.168-07:00</updated><title type='text'>Demócratas</title><content type='html'>Los afiches que vemos en las calles de Salta avisan que se acercan unas elecciones.     Muestran , en general, viejos rostros que vuelven a  proponerse para un cargo; o  rostros nuevos portadores de apellidos repetidos como un eco en cada campaña.&lt;br /&gt;      Con otros que suelen ocupar magistraturas, secretarías, gerencias y bancas, tienen una vieja y  prioritaria relación que nunca llega a blanquearse del todo: son, entre sí,  hijos, sobrinos, esposos, cuñados, amigos, compañeros del equipo de fútbol,  socios, amantes, cómplices. &lt;br /&gt;     Les gusta en público adjudicarse el adjetivo “democrático” pero cuidan de practicar entre sí todo tipo de relaciones pre políticas: comparten beneficios de una empresa, intercambian  influencias, se canjean cargos como si  fueran figuritas,  comparten  los subsidios, telefonean y tratan de “che” a  idénticos  jueces,  o se disputan las primeras filas en las mismas procesiones.&lt;br /&gt;     De vez en cuando alguno de ellos tiene un rapto de sinceridad  y dice que se presenta para “defender lo nuestro”, esto es, para defender los beneficios de esa clase política que cada dos años -o cuando hay que llenar un sillón del edificio judicial-, sabe cómo conservarse y reproducirse.&lt;br /&gt;      Si la democracia pudo transformar las sociedades fue sólo cuando se dieron cuenta de  que no tenían porqué estar divididas en dos clases inamovibles: la clase de los que mandan y la clase de los que obedecen.  Que el afilador de cuchillos que pasa silbando por la calle podría muy bien  presentarse a diputado, aunque no tuviera apellido ni vínculos pero sí alguna idea y una pizca de honestidad.  Y que aquel conde o doctor acostumbrado a mandar muy bien podría obedecer alguna vez, si la mayoría lo determinase.&lt;br /&gt;      Sin embargo, cada campaña electoral salteña,  se presenta  para dar al traste con ese principio democrático. Y las caras y los apellidos de verdad nuevos, aquellos candidatos que en vez de hacer prevalecer sus vínculos, proponen unp royecto,  terminan  condenados a poner su afiche en los pasajes menos transitados  y acomodar su boleta al borde del banco, donde el cuarto se vuelve más oscuro.&lt;br /&gt;       No es raro tampoco, que  los legisladores y ejecutivos de esa clase predominante,  por enésima vez ungida en cada comicio, se convenzan de que también están predestinados a dirigir al pueblo hacia su destino, como acaba de decir el gobernador  de turno al comprarse con Güemes.&lt;br /&gt;      Ignoran así el hecho de que la democracia se ha inventado justamente para terminar con aquellos que tienen la pretensión de conducir a los hombres hacia algún final sagrado.  Que, por el contrario,  el ideal democrático es que cada uno pueda decidir –sin tutores políticos-  qué rumbo darle a su vida, sin que ello signifique ignorar a los otros, ni ser excluido por ellos.&lt;br /&gt;   No quieren saber que quienes anhelan vivir en democracia desean que sus semejantes puedan convertirse en socios en igualdad de condiciones en  el desafío cotidiano de elegir y de  arriesgarse.  Y que esto es mucho más digno y  más humano que pertenecer a esas familias que se constituyen y se preservan  sólo para conservar su seguridad y sus  privilegios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-6781748246619797109?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/6781748246619797109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/05/democratas_07.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6781748246619797109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6781748246619797109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/05/democratas_07.html' title='Demócratas'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-8177596552370343864</id><published>2009-04-19T17:40:00.000-07:00</published><updated>2009-04-19T17:41:48.440-07:00</updated><title type='text'>Caninos</title><content type='html'>Te la regalo, condensar en las cuatro o cinco palabras que caben en un afiche las claves de campaña de un candidato político. Porque la  más favorable  exhibición de incisivos y caninos se logra con un ortodoncista, que los hay buenos en Salta, y si no se hace tiempo, con el fotoshop. Pero las palabras, ay,  son más resistentes que la dentadura, tirando a  indóciles y hasta traicioneras. Sospecho que los candidatos las odian en estas ocasiones.&lt;br /&gt; Así que me imagino a los publicistas sudando la gota gorda, exprimiéndose el cerebro para indicar en un puñadito de letras algo que se parezca a una idea o un proyecto y que encima tenga la virtud de atraer la atención y de sonar convincente. Y que exprese sólo eso.&lt;br /&gt; Hace unos días aparecieron en las calles unos afiches con aquel llamado a que no nos roben la esperanza, sin mentar quien lo decía, si el almacenero de la esquina, el pastor del ex América o la mismísima vidente del cerro en comunicación directa con el más allá.&lt;br /&gt;  Hasta que al fin apareció quién era el custodio de la esperanza. Un joven con cara de bueno, que en el nuevo afiche desciende entre las nubes, muy dispuesto  él a dar la batalla escatológica, cual un San Gabriel en los días finales del Apocalipsis.&lt;br /&gt;    Palabras traicioneras, que  convirtieron  a un aspirante a diputado nacional en un enviado celestial cuya misión parece restringirse a conservar  una de las tres virtudes teologales. ¿Pero acaso eso no era de competencia de los obispos? ¿Si gana, no se generará un conflicto de poderes?&lt;br /&gt;    De todos modos, pensé, este hombre  sabe que ya no queda nada porque todo se lo han robado. Poco ha podido hacer contra estos cacos, así que ahora, mutado en ángel, se dispone a dar la batalla contra los ladrones de la esperanza, que es lo último que se pierde.&lt;br /&gt;     En esas cavilaciones andaba cuando me topé con el afiche de otro candidato, recién llegado en el caballo de los comisarios prescindentes. De  sus  incisivos  y  caninos de rigor, el publicista hacía salir la clave de su proyecto: “Para defender lo nuestro”. ¡Para defender lo de ellos se presentan!&lt;br /&gt;      Leí de nuevo para terminar de darme qué feo habían jugado también estas palabras. El publicista había querido presentarlo como un gaucho valiente dispuesto a dar batalla contra los invasores, pero al menos en mi sólo lo había convertido en un perro guardián de lo que, junto a sus pares,  se acababa de  apropiar.&lt;br /&gt;      El candidato no era ya  ni un gaucho, ni un ángel salvador, sino sólo un mastín dispuesto a defender con garras y dientes  la presa de su jauría. ¡Y para defender lo de los suyos nos pide el voto!&lt;br /&gt;      Palabras traicioneras me dije. O sinceras y terribles,  como un hocico que muestra sus colmillos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-8177596552370343864?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/8177596552370343864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/04/caninos_355.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8177596552370343864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/8177596552370343864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/04/caninos_355.html' title='Caninos'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-3231286329868430168</id><published>2009-04-08T13:19:00.001-07:00</published><updated>2009-04-08T13:19:56.951-07:00</updated><title type='text'>Placer democrático</title><content type='html'>Viene torcida la mano con las elecciones. Si no  he leído mal  serán a fines de junio, aunque hasta hace un par de meses eran en octubre. Las bolsas pueden volver  a bajar en cualquier momento, la crisis agravarse: si las razones que motivaron el adelantamiento fueron válidas,  mañana podríamos despertarnos un poco más pobres y con la obligación de ir al cuarto oscuro antes que al cuarto de baño. Allí nos esperarán, como los muñecos que nos asustaban en el tren fantasma, un hombre que promete producir aún más abogados para Salta (¡me voy de aquí!)  sin mentar que en caso de que cumpla su promesa quedará  ya chica la autopista a la ciudad (¿habrá que llamarla megápolis?) judicial. También una mujer muy bonita y con apellido de patrona que diciendo que admira a Evita quiere introducirse en la lista de los descamisados salteños, aunque le valgan más los  dólares de un banquero nacional para el que trabaja. Y un ex vicegobernador que se presenta ahora como leal a todos los salteños.  En efecto, su principal virtud, ha sido la lealtad: lealtad a Menem, lealtad a Kirchner, lealtad, como buen peronista,  a todo el que le ayude a conservar o a ganar una cuotita más de poder.  Y si aún no te has asustado suficiente, es posible que te encuentres en el cuarto de los horrores con el hijo del director de matutino independiente y sobrino del ex gobernador  que a pesar de tener un diario a disposición ha tenido ya el mérito de de hacer notar más sus ínfulas que sus pensamientos, en el caso de que los ejerza.&lt;br /&gt;Por encima de estos muñecos se escucha la carcajada de don Juan Carlos y el del  joven Juan Manuel, tan prescindentes ellos como cuidadosos de hacer sus arreglos en secreto, de tal forma que el traidor de 2007 se ha convertido en el buen administrador del 2009 y que el que decía que venía a cambiarlo todo, ahora todo lo conserva.&lt;br /&gt;Me acuerdo en este momento de algunas ideas de Popper y alguna de Aron. (De un inglés y de un francés, porque los pensadores nacionales que tenemos siquiera una vez han hecho un buen insulto contra esta caterva dispuesta a todo para conservar sus privilegios)&lt;br /&gt;  La democracia, dicen más o menos aquellos europeos, es un sistema que nos permite deshacernos de los gobernantes sin derramamiento de sangre. Debería serlo, por lo menos.  Lástima que ya están muertos porque les preguntaría de buena gana como se hace para deshacerse sin violencia de una aristocracia que además de la riqueza, se ha apoderado del lenguaje democrático para asegurarse que sólo ellos serán electos. &lt;br /&gt;Sólo me viene ahora una turbia moción. Aquel día que nos digan que antes de ir al cuarto de baño tenemos que pasar por el oscuro, obedeceré por supuesto, pero no me quedaré con las ganas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-3231286329868430168?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/3231286329868430168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/04/placer-democratico_08.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3231286329868430168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/3231286329868430168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/04/placer-democratico_08.html' title='Placer democrático'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-6672678977253330828</id><published>2009-03-27T16:17:00.000-07:00</published><updated>2009-03-27T16:19:10.610-07:00</updated><title type='text'>Orgullo y fracaso</title><content type='html'>Iba un día lunes por la mañana a dejar a los chicos en el colegio y a mí mismo en el trabajo, cuando de pronto una  grave voz de locutor salteño dijo por la radio. “Tenemos los mejores vinos, tenemos los mejores paisajes, tenemos los mejores no se qué otra cosa, sólo nos faltaba un banco”.  Quedé absorto: ¡sólo nos faltaba un banco!&lt;br /&gt;  Al rato, no bien  prendí la computadora en la oficina, leí en la página de inicio de un matutino local: “Con el orgullo de ser salteño”.   Era el slogan de la publicidad de una línea aérea a la que todos los salteños, con o sin orgullo, tienen que pagar para que ningún avión despegue a pérdida  (el aviso no tiene una fe de erratas que consigne que donde dijo “orgullo” debió  decir “aporte”).&lt;br /&gt;  Abrí más tarde el sitio oficial de propaganda del gobernador (salta.gov.ar) y me encontré con la crónica de la presentación,  en el Centro Cultural América, de un libro escrito por Pacho O´Donnell  que había asegurado en el acto que Güemes nunca había caído simpático a la oligarquía del puerto de Buenos Aires. &lt;br /&gt;  El previsto enaltecimiento de nuestra historia y nuestra tradición por parte de un escritor del puerto, su esperado  halago, la implícita confirmación en boca suya de  que si muchos  porteños nos odian es porque lo salteños somos buenos,  bien  había merecido la presencia  del gobernador y  medio gabinete en día sábado,  más los honores del cambio de guardia.&lt;br /&gt;   El sitio oficial no podía dejar de mencionar  las también esperables palabras del gobernador. “Es una alegría y un orgullo para los salteños contar con la visita de uno de los mejores escritores del país…”. Si nos halaga,  enseñó Urtubey en una expeditiva clase de gusto literario, el escritor es de lo mejor.  Acaso es pésimo si nos echa en cara nuestras miserias.&lt;br /&gt;  L a fabricación a escala del orgullo provincial ha sido un objetivo prioritario del gobierno de Juan Carlos Romero  y ahora lo es para su sucesor.  Pero el orgullo siempre viene con derivados: no se puede pensar, por ejemplo, en  la obligatoriedad de la religión en las escuelas públicas, sin conectarla con la vieja y estúpida  presunción con la que tituló tantas veces un matutino local: Salta, capital de la fe. &lt;br /&gt;  Siempre  en campaña, los estrategas de los gobiernos peronistas desde 1995 a la fecha  han pensado que los salteños no necesitan información, ni tampoco les gusta pensar: sólo hay que  darles motivos para hacerles experimentar la  más inocente autosatisfacción.&lt;br /&gt;  Desde la gestión de Romero, el turismo ha venido como anillo al dedo para ese objetivo. La propaganda oficial no sólo está diseñada  para atraer visitantes. Otro efecto buscado es que los salteños se sientan cada vez más contentos de sus cerros y casas coloniales y halagados de que los gringos vengan a conocerlos. &lt;br /&gt;  Es una incógnita que todavía aún no tiene respuesta: ¿porqué los gobernadores,  su séquitos  y su socios quieren que los salteños se sientan orgullosos de lo que ya no pueden modificar (el pasado),   de lo que no han hecho (los cerros), e incluso de empresas a la que son obligados a aportar dinero de sus bolsillos (Andes)?&lt;br /&gt;  La fusión de Turismo y Cultura en un solo ministerio tiene la misma lógica.  Cultura, según los grandes intelectuales de gobierno –no podía faltar el nombre de Martín Güemes-, es todo lo bueno, grande, bello y hermoso que somos, simplemente porque somos salteños, y que los turistas también vienen a conocer, maravillados.&lt;br /&gt;  Para variar y no ser menos, a continuación se propone a los responsables de la propaganda oficial una nueva lista de motivos para ser expuesta en afiches y propaladas en las pautas de radio y televisión.  Los salteños deben sentirse orgullosos de:&lt;br /&gt;. Tener senadores, diputados y dirigentes gremiales vitalicios y de haber aceptado, por tanto, que en Salta algunas familias  nacieron para mandar y una multitud está destinada a obedecer, aunque se le haya concedido la gracia de estar orgullosa de ser salteña.&lt;br /&gt;. Vivir en una provincia donde las alianzas y las redes familiares son más determinantes para el ejercicio del poder, que la sociedad en las ideas y los proyectos.&lt;br /&gt;. Ser parte de una sociedad donde muchos temen poner en público sus  valores y pensamientos, y donde unos pocos obtienen prestigio y legitimación política predicando unos principios que poco o nada tienen que ver con lo que piensan o hacen en privado.&lt;br /&gt;. De que se haya convertido a sus instituciones  en simples aparatos que legitiman que los que siempre han mandado lo siga haciendo, pero sin inconvenientes  de conciencia.&lt;br /&gt;. Que las ideas  democráticas y progresistas sólo sirvan en su provincia como fachada para dar grandes pasos hacia atrás.&lt;br /&gt;. Que el cambio sólo haya significado en  Salta una renovación de look y de vestuario, la continuidad de los mismos negocios, más  la incorporación oficial de una familia en el grupo de privilegiados que cortan el  queso.&lt;br /&gt;  La lista puede seguir indefinidamente, pero tal vez sea mejor parar aquí. No sea que nos hinchemos  de orgullo hasta reventar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-6672678977253330828?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/6672678977253330828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/orgullo-y-fracaso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6672678977253330828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6672678977253330828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/orgullo-y-fracaso.html' title='Orgullo y fracaso'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-5439036793382491501</id><published>2009-03-12T13:21:00.001-07:00</published><updated>2009-03-12T13:21:59.118-07:00</updated><title type='text'>Una presentación y un sayo</title><content type='html'>“Al que le caiga el sayo” se llamaban unos versos que publicaba mi abuelo Federico en el diario Norte que dirigía hacia 1935. Describía allí con sarcasmo a personajes de  la ciudad en la que vivió los últimos años de su vida. &lt;br /&gt;   Muchos han querido ver en el autor de “En Tierras de Magú Pelá” –como alguna vez le encomendó Dávalos- sólo a quien describía las razas del desierto chaqueño de comienzos el siglo XIX. &lt;br /&gt;  Pero en los Sayos, Federico hacía algo bien diferente: pintaba con versos irónicos a sus vecinos ciudadanos, dejaba al descubierto  sus pequeñas ambiciones y sus grandes simulaciones. Muchos de quienes hubieran querido recibir siempre una consideración pública solemne eran descritos, en esos versos, para la carcajada. En la volteada caían políticos –preferentemente radicales, pues trabajaba en un diario conservador- pero también profesionales y poetas: esa clase que, ya desde aquellos remotos años 30 gusta cuidar su imagen con títulos en dorado y apariciones públicas con vuelo de protocolo.&lt;br /&gt;  El título de este blog está inspirado en esos versos de mi  abuelo, aunque no haré rimas ni me propongo burlarme de funcionarios, doctores, poetas, reverendos y demás gente importante de Salta.&lt;br /&gt;  Lo que pretendo  entre otras cosas  es sólo mirar esa realidad artificial –no natural- de Salta, reflexionar sobre las relaciones que se establecen entre quienes la habitamos,  sobre valores dichos y no dichos, sobre juicios y prejuicios. ¡Sobre tantas cosas que se pueden decir sobre este artificio que es una ciudad! Se me antoja que,  cada uno tiene que encontrar en ese ambiente, su propia mirada y su propia voz. (A mí por ahora sólo me ha salido un blog). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Incluiré aquí los artículos que escribo para el Nuevo Diario de Salta y alguna que otra greguería más. De hecho ya está incluida la última que escribí, titulada “Familia salteña”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Puse dos perfiles.  El primero es más oficial pero tan mentiroso como el segundo (Perfil número dos), subido como un post más y escrito, creo, para convencerme de que era bueno hacer un blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Por último, pongo aquí uno de los “sayos” que escribió mi abuelo y que muy bien escribiría hoy a propósito de la subordinación de la cultura al turismo, dispuesta por el gobierno de la provincia de Salta. Se ha justificado la medida diciendo que los turistas vienen a conocer “nuestra cultura”. Pues entonces vendría bien recibir con estos versos a quienes nos visitan. Se me ocurre, por ejemplo, que para actualizarlo habría que cambiar Zelaya por Los Nocheros, y alguna cosa más para no romper el ritmo. Aquí va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es Salta una maravilla,&lt;br /&gt;nada en belleza le iguala;&lt;br /&gt;los turistas cuando vienen&lt;br /&gt;la encuentran extraordinaria&lt;br /&gt;por sus cumbres, por sus valles&lt;br /&gt;y por el vate Zelaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hay algo más estupendo&lt;br /&gt;que las lomitas peladas,&lt;br /&gt;que las calles polvorientas&lt;br /&gt;y las casas arruinadas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirad las aguas corrientes&lt;br /&gt;donde hay todo menos agua;&lt;br /&gt;los tranvías que sólo sirven&lt;br /&gt;para pasto de las llamas&lt;br /&gt;y los perros que de flacos&lt;br /&gt;ya más bien parecen almas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirad todo esto y decidme&lt;br /&gt;si de malo algo nos falta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-5439036793382491501?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/5439036793382491501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/una-presentacion-y-un-sayo_12.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5439036793382491501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/5439036793382491501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/una-presentacion-y-un-sayo_12.html' title='Una presentación y un sayo'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-6670589130236272215</id><published>2009-03-12T13:15:00.000-07:00</published><updated>2009-03-12T13:16:34.135-07:00</updated><title type='text'>Perfil número dos</title><content type='html'>Nací en Salta, Argentina, el 15 de diciembre de 1960, hijo de la almeriense Regina Pérez y del salteño Alejandro Gauffin.&lt;br /&gt;  Mi abuelo materno, Vicente, tuvo el ambiguo mérito de haber sido encarcelado por las dos Españas; en 1949 emigró a la Argentina, tras el brillo de una Parker con que lo deslumbró un tío suyo de visita. De mi  abuelo paterno, Federico, -hijo de un sueco y una criolla- se han dicho muchas cosas en mi provincia, yo prefiero rescatar una: supo escaparse aún adolescente del seminario e internarse –hace más de un siglo- en un bosque chaqueño aún hoy desconocido por los salteños.&lt;br /&gt;  Creo que de mi padre –fallecido en 1967 en un accidente de tránsito- he aprendido  a entusiasmarme con el rojo y azul de San Lorenzo de Almagro. Había sido su afición por los libros lo que le llevó a conocer a Regina, vendedora en la entonces recién estrenada galería Continental. Ambos tuvieron ocho hijos (se casaron antes, claro!). Todavía disputo el sexto puesto con una melliza a quien supe primerear en el parto, pero que  sostiene la inverificable teoría de haber sido primero concebida. &lt;br /&gt;  De niño estudié en las más egregias escuelas locales: primero La Merced y luego el San Pablo y, por si fuera poco, entre medio el Bachillerato Humanista Moderno, del que desde 1995 salen los gobernadores de Salta. Yo sólo duré en sus aulas  un año y un mes: no me dio ni para mantenerme, en 2008,  tres meses como director de Bibliotecas y Archivos. &lt;br /&gt;  Cuando en 1974 cursaba mi primer año de secundaria en el colegio San Alfonso, mi madre se vio ante la disyuntiva de permanecer en una Argentina que  ya se desangraba en el caos, tras la muerte del general o de  volver a España donde la agonía de generalísimo multiplicaba incertidumbres. Eligió lo segundo.&lt;br /&gt;  A Madrid llegamos una calurosa tarde de agosto en la que una madrileña hospitalaria tuvo la gentileza de refrescarnos con una horchata en el Retiro.  Algunos meses después moría Franco y tía Virtudes lloraba de emoción cuando veía,  en la televisión blanco y negro, a Juan Carlos I  pronunciar se primer discurso como rey de España. El locutor aún repetía la última, imposible y estúpida expresión testamentaria del dictador: “Todo está atado y bien atado”. &lt;br /&gt;  Contra su voluntad –y la de tía Virtudes- las bragas comenzaron a aflojarse.  Fui –justo en mi adolescencia- testigo del mítico destape español que me permitió mirar un par de culos en las tapas de algunas revistas. &lt;br /&gt;  Pero en la portada del ABC, también vi la imagen del helicóptero que se llevaba a Isabelita de la Casa Rosada, y, en una revista de Cambio 16 me impactaron los ojitos de Videla, ilustrando una columna que hablaba de gente que desaparecía en la Argentina, aunque los telediarios españoles aun reproducían los partes que les llegaban de Buenos Aires sobre los “enfrentamientos con los subversivos”.&lt;br /&gt;  Fracasado el proyecto con el que mi madre hubiera querido quedarse en Madrid, -vender con Virtudes trajes infantiles de torero a turistas- comenzamos a regresar a Salta, uno tras uno. Antes me di el lujo de ser el último suplente de un equipo juvenil de volley del Real Madrid. Con los cinco duros que me pagaban por cada entrenamiento podía comprarme un bocadillo y un refresco. Con un carné, además, entraba gratis al Bernabeu. Todavía me asombra la repentina caradurez de aquel tímido adolescente para pedir que lo prueben. Su mejor perfomance hasta entonces había sido quedar eliminado en primera ronda en los campeonatos Evita de Río Tercero de 1974, con el equipo cadete del San Alfonso.&lt;br /&gt;  Regresé con 16 años a mi ciudad natal, ingresé al Colegio Nacional y luego volví a los scouts que había frecuentado en mi infancia, con quienes compartí un par de aficiones: la de  acampar y subir algún cerro de vez en cuando y la de filtrear los fines de semana con las guías, una especie de rama femenina. &lt;br /&gt;  Pero en aquellos días se fue afianzando en algún lugar de mi conciencia un creciente sentido de misión, de destino que debía cumplir. Pienso ahora que entonces la vida se me representó, muy fuertemente, como un mandato que debía obedecer, nunca –como diría Proust- como un vaso repleto de perfumes (jamás he  leído a Proust, pero me parece que leí la cita en un señalador de libro). Manolo, un simpático cura redentorista, se me antojó un mensajero divino que me lo confirmaba, cuando me invitó a entrar al seminario.&lt;br /&gt;  Fueron años raros en Córdoba y Buenos Aires, aquellos de los que uno no puede nunca terminar de seleccionar qué arrinconar en el olvido y qué guardar en la memoria.&lt;br /&gt;  Guardo algunos afectos. Conservo también el hábito del mate amargo,  el recuerdo de haberme emocionado con la lectura de la Biblia en las mañanas cordobesas y el de haberme angustiado con la miseria en el conurbano bonaerense.&lt;br /&gt;  Leí en 1979 a Ratzinger (“Introducción al cristianismo”) cuando pintaba para teólogo moderno y  aún no escandalizaba, de púrpura y armiño,  a musulmanes y judíos. Luego siguieron la Biblia y el calefón: Santo Tomas, Jon Sobrino, Leonardo Boff, textos de Aguer, -el actual obispo de La Plata-, Larrañaga… Hubiera sido imposible  digerirlo todo alguna vez, creo que fue acertada la decisión de tirar (¿o regalar?) las fichas que con prolijidad de seminarista hacía de cada libro que leía. &lt;br /&gt;  No ser feliz no era,  para mi confesor,  siquiera un pecado venial, así que pude intentar vivir, sin trabas de conciencia y nada menos que durante nueve años, de acuerdo a esos designios misteriosos reservados para mi. Recién en 1988 volví a Salta, desesperado de tal intento, pero  con un título de Bachiller en Teología y un mate  grabado que lo acreditaba, y que  ya he perdido.&lt;br /&gt;  Todavía se me da por lamentarme, inútilmente, de no haber tenido la intrepidez de dejar más temprano aquellos muros del destino, como lo había hecho antes mi abuelo. Darse cuenta a los 27 años que no aún se sabe qué hacer con uno mismo  no es un descubrimiento placentero. Creo que como el común de los mortales en su momento de debilidad, hubiera querido que algún enviado divino me señalase una nueva misión, pero felizmente –esto lo digo ahora- esa aparición no se produjo. &lt;br /&gt;  Veinte años después concluyo que no era fácil buscar un camino propio en una Salta donde abundaban y siguen abundando las apariciones y los designios. Sin embargo, un día recobré la caradurez –uno se vuelve caradura cuando tiene que sobrevivir- con la que me había ido tan bien en Madrid y decidí golpear las puertas de la redacción de un matutino local. Me recibió un hombre calvo y de ojos pequeños, envuelto en un intenso olor a cuartillas de papel y que hablaba con el trasfondo del tecleo de viejas máquinas Remington.  Aquello no era El País de Madrid, ciertamente, pero al fin de cuentas era una oportunidad laboral para mi.&lt;br /&gt;  “¿Gauffin?”, me preguntó, dándome pie para capitalizar mi portación de apellido. “Si, nieto de Federico”, le respondí con cierta culpa por  aprovecharme de un abuelo que no había conocido y apenas leído. Ahora me doy cuenta que eso era menos que un pecado venial en Salta,  donde  aún hay gente que saca beneficio de llevar el mismo nombre y apellido de próceres muertos hace doscientos años.&lt;br /&gt;  No me salieron tan mal los primeros textos de prueba que mi jefe corregía con  fibras rojas. Recuerdo muy  bien el día que vi en la página central mi primera crónica.  Me habían enviado a una conferencia acompañando a un viejo y desganado periodista. Cuando a la tarde llegaron a la mesa de  redacción los textos de mi tutor y el mío, el editor no advirtió que se trataba del mismo hecho y publicó uno debajo del  otro.&lt;br /&gt;  Sentí satisfacción de que alguien hubiera leído mi noticia, aunque se tratase sólo de la abuela del ignoto funcionario que había dado la conferencia. Hoy pienso que entonces sentí también, muy confusamente, que ese texto se hubiera podido escribir no sólo de dos sino de muchas maneras. Y que, aunque debía responder a unas pautas periodísticas de uso, no tenían un destino prefijado: eran mis dedos sobre el teclado los que se la habían dado.&lt;br /&gt;  Mi curriculum dice que me desempeñé como subjefe de noticias locales durante casi una década, la del 90. Escribí algunos pocos textos cuyos mejores elogios –la vanidad no es un pecado capital, a Dios gracias- vinieron de colegas que apreciaba y aún aprecio. Y tecleé muchísimos otros que no merecerían otro destino que los límpidas, silenciosos y sepulcrales galpones de Plumada –la empresa privada que hoy monopoliza archivos públicos y creo también de El Tribuno-, a no ser para saber qué cosas les interesaba publicar entonces a los dueños del matutino.&lt;br /&gt;  Trabajar en la redacción de un diario puede ser una aventura cotidiana cuando a las nueve de la mañana, mientras algunos mortales están leyendo lo que escribiste ayer,  ya tenés en frente la hoja en blanco y te preguntás qué puta nota podés escribir ahora mismo para mañana. Así lo fue para mí durante algunos años. &lt;br /&gt;  Pero oficiar de periodista también puede convertirse en una rutina y de las peores. Me di cuenta que lo estaba viviendo cuando apenas llegué a la redacción un  sábado a la tarde para editar los cables,  un compañero me suplicó, expresando también mi deseo más profundo: “Por favor, cerremos temprano y vámonos”. &lt;br /&gt;  Sentí entonces que tenía que irme lo antes posible. No ayudaba, por supuesto, esa prédica anodina que debía escuchar cada tanto de los ayudantes de campo, mandados por sus directores: “Hay que ponerse la camiseta”. ¿Cómo interpretar esas arengas cuando ya entonces el dueño del diario y el gobernador eran uno solo?&lt;br /&gt;  La oportunidad se me presentó cuando, de nuevo, un cura redentorista me ofreció un trabajo administrativo en el colegio de mi adolescencia. Acepté, pero antes me convencí de que el cura  no era un enviado divino, ni el trabajo un nuevo destino sagrado.&lt;br /&gt;  Hasta aquí lo que quiero contar. Como podría decir Groucho Marx, esta es mi historia  pero si no les gusta, tengo otras (je, tampoco leí a Groucho).&lt;br /&gt;  Antes de cerrar o mejor dicho para rematar  he de decir que desde hace casi 20 años comparto con Gabriela,  nacida en Rosario de Santa Fe, mi vida y tres hijos: en orden de aparición, Candelaria, Diego y Lucas. Y que si bien cultivamos el gusto por las empanadas recién horneadas -en lo posible en el comedor de Santiago y con algo de picante- también sentimos un común cosquilleo cuando Fito canta “se proyecta la vida, mariposa techincolor” o cuando Baglietto, con inocultable tonada rosarina, dice: “Todavía me emocionan ciertas voces, todavía creo en mirar a los ojos...”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-6670589130236272215?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/6670589130236272215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/perfil-numero-dos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6670589130236272215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/6670589130236272215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/perfil-numero-dos.html' title='Perfil número dos'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7347519972453635326.post-2919555378494264034</id><published>2009-03-07T15:31:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T15:32:34.797-08:00</updated><title type='text'>Familia salteña</title><content type='html'>No es cierto que la propaganda es banal, superflua, inconsistente. Quienes la atacan con esos prejuicios deberían caminar por las calles de Salta con la única intención de leer los afiches publicitarios.  Seguro aprenderá de la provincia en la que vive mucho más que un alumno de los nuevos  manuales escolares que mandará editar el gobierno de la provincia.&lt;br /&gt; Ahí está, por ejemplo, desde hace varios días uno  que promociona una cerveza que lleva el nombre de la provincia que habitamos. Ya no lo recuerdo exactamente, pero es más o menos así: un salteño medio dice  que el amigo de la novia del primo del cuñado de su tío le conseguirá donde parar, se supone que en  vacaciones.  El “creativo” tiene razón, en Salta todos nos conocemos o, al menos, pensamos que nos conocemos. &lt;br /&gt;Pero los profundos lazos sociales que unen a los salteños no sólo se hacen operativos al momento de dormir de garrón en Cafayate en la Serenata.  Lo que se dice “hacer sociales” se hace durante todo el año  y en todas las ramas, y desde hace mucho.&lt;br /&gt;Hace unos años un empresario hubiera podido decir que el decreto del subsidio provincial con el que hizo andar su empresa se lo firmó el “abuelo de los primos políticos  de los nietos de mis padres”  (su suegro el gobernador). &lt;br /&gt;El mismo ambiente de familia puede hoy percibirse en los municipios vallistos, donde una interventora podría decir que  el puesto se lo consiguió el sobrino segundo del primo de su suegro (su esposo el gobernador).&lt;br /&gt;Se equivocan Bourdieu y todos sus seguidores locales que prefieren las alambicadas teorías francesas a la sencilla vida salteña. El capital mas valioso –al menos aquí- es el parental, no el simbólico. Dime qué familia tienes y te diré cuanto vales. &lt;br /&gt;Pero nuestro concepto de familia no es tan estrecho como pueden pensar algunos foráneos. No es indispensable tener un apellido en común.  También las relaciones de amistad o, menos sentimental,  la simple sociedad de intereses, logran que uno ingrese a esta parentela de los cargos y los puestos.  Por ejemplo, para ser designado ministro de la Corte puede ser suficiente haber sido secretario de Seguridad y/o  amigo del  gobernador que lo propone,  o haber contado los votos del partido de un actual senador –que tendrá inocultables intereses en los próximos comicios- condiciones que también bastan para integrar el Tribunal Electoral.&lt;br /&gt;Para casos similares se usa en otros países el horrible vocablo “tráfico de influencias”. También algunos periodistas han hablado de nepotismo, aunque solo para dejar en evidencia la amplitud de su vocabulario.  Pero aquí en Salta preferimos decir que todos formamos una sola y gran familia y que ese motivo tenemos que ser  orgullosos y  leales.&lt;br /&gt;Más que los concursos que acaba de anunciar el gobierno para empleados públicos sería importante poner en el escritorio de los últimos designados en el Grand Bourg  un cartelito con su árbol genealógico. Para ahorrar un poco de tinta podría usarse un estilo menos indirecto que los ejemplos anteriores. “Hermano del ministro tal”, “sobrino del secretario mengano”, o tal vez, “primo del diputado zutano”, podría leerse en algunos despachos.&lt;br /&gt; El método también podría probarse para los contratistas. Así, por ejemplo, en ocasión de algún evento un cartelito indicaría: “servicio realizado por la hermana del gobernador cual”. Y así.&lt;br /&gt;  Si la idea funcionara, su práctica podría extenderse al escritorio de jueces, secretarios, directores de empresas públicas. Así los salteños nos daríamos cuenta de cuan vinculados estamos.&lt;br /&gt;Una visión individualista y liberal de la vida quiere hacernos pensar que cada uno de nuestros funcionarios llega allí por sus antecedentes personales, o que los empresarios más “exitosos” aquí lo son solamente por su habilidad para hacer negocios y su capacidad para afrontar riesgo. Se olvida así que, como han dicho muchos filósofos, el hombre es un animal social y el salteño lo es por excelencia. Después de todo,  porqué no valorar que el salteño vale no tanto por sus méritos individuales o simplemente por lo que es, sino, sobre todo,  por sus relaciones. &lt;br /&gt;No sería injusto que alguna organización benéfica distinga con medalla de oro al peronismo salteño de hoy como el de ayer, al de corbata y al de remera, al de tipillo conservador y al que se da aire de joven intrépido, por su ponderación de los valores familiares: los hechos muestran que para muchos de ellos la familia –no sólo aquella primaria de padres, hijos y abuelos- sino también la más extensa de las amistades, las sociedades y las alianzas, es lo primero.  &lt;br /&gt;Ahora se descubre con cuanta sabiduría el ministerio de Turismo y Cultura aconseja a los salteños, en el afiche de al lado, salir de vacaciones pero quedarse en Salta. El descanso, claro que sí, también en familia. Lo que uno no sabe es si tal clima familiar  merece ser festejado con una cerveza helada o, por el contrario, solo da para seguir carajeando por las calles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7347519972453635326-2919555378494264034?l=el-sayo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://el-sayo.blogspot.com/feeds/2919555378494264034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/familia-saltena.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2919555378494264034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7347519972453635326/posts/default/2919555378494264034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://el-sayo.blogspot.com/2009/03/familia-saltena.html' title='Familia salteña'/><author><name>Andrés Gauffin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17162330432841982391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_gnkW9vOmXRQ/SZ7St3AUN8I/AAAAAAAAAAM/jsOgrdbaHis/S220/imagen+blog.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
